Te hace esperar "porque se tiene que arreglar para tí". Al entrar, te cruzas con quien debe de ser su peluquero.
Una vez en la faena, intenta despacharte enseguida y no para de hablar. Roba minutos con mucho arte.
Al salir, te cruzas con el siguiente y te das cuenta de que ahora "tú eres el peluquero"
Ofrece cosas por teléfono y en los anuncios que luego no hace.
Obviamente, la implicación por los suelos.
Eso si, al Cesar lo que es del Cesar: Las fotos son suyas.
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