He vuelto a visitar a Estela en su nuevo sitio cerca de Plaza España, ha mejorado notablemente con respecto a donde recibía antes. Sin tener grandes comodidades es el típico apartamento de Princesa 3 duplicado, un pequeño salón, dos habitaciones y un baño. Su cuarto tiene una decoración austera, animado por una pantalla de plasma en la pared en la que tenía sintonizado un canal de música sin imagen.
Me recibió con un conjunto de sujetador y tanga de encaje rojo, sonrisa fresca y un morreo bien bueno. Me mostró el camino del cuarto, empecé a desnudarme y antes de que me pudiese dar cuenta estando ella ya también en pelotas me tumbó en la cama y entre abrazos y besos no me pude desenredar.
No me sugirió que pasase al baño, aunque iba recién duchado, pero la higiene en estos temas es importante y así se lo recriminé. Tampoco pone sabanas desechables.
Su implicación sigue siendo de carácter superior, incluso ha mejorado, ahora ella misma cogía la mano para que la introdujese los dedos en la vagina, restregaba su pubis contra mi polla pidiendo guerra y en un momento me pidió que la follase; ha perfeccionado un poquito la técnica de cabalgar encima y dando pequeños suspiros y jadeos aseguró que así llegaba al orgasmo (cosa en la que advertí mi incredulidad y aunque afirmó que no tenía porque mentir, aún sigo sin creérmelo). Sigue haciendo francés sin y hasta el final (creo que es lo mejor de ella). Después segundo asalto en posición de cuatro, admirando su precioso culo, que por cierto tanteé económicamente haber si estaba abierta a nuevas experiencias pero me aseguró que su culo no tiene precio. Después al baño por separado y para casa. Ella se quedó solo con la toalla imagino que para ducharse.
Resumiendo: Mejora en implicación, no se si será por que ahora tiene más la confianza. Pero un tirón de orejas en cuanto a no pasar por el baño, las dos partes contratantes, antes de iniciar la sesión. (La mujer del César no solo debe de estar limpia, sino también demostrarlo). Ah, también tengo que indicar a su favor que aunque el teléfono, que dejó fuera del cuarto, sonó en numerosas ocasiones, hizo caso omiso y no le prestó atención en ninguna de las llamadas.
|