Isabella 665259046
No he encontrado ninguna reseña y me extraña porque es una ricura de niña. Es verdad que las fotos no me daban mucha confianza pero es ella 100%
Nombre: Isabella
Edad: Unos 23 años, bien llevados.
Contacto: 665259046
Zona: Plaza de Castilla, un piso compartido con otra chica pero son independientes. Cada una a lo suyo. La zona está bien, cerca de metro y buses.
Instalaciones: Piso normal, nada de lujos, pero la habitación es muy amplia, limpia, con cama grande. Se oye poco ruido de fuera. Baño limpio, toallas a mano. Sin quejas.
Higiene: Correcta. Ella huele bien, nada de tabaco, no fuma.
Cuerpo: Mide 1,60. Muy delgada, cuerpo pequeño, todo en su sitio. Piel morena clara. Pelo liso, oscuro, muy liso, estilo oriental pero es mexicana. Pecho pequeñito tipo teen, natural, nada de silicona. Culo poco pero redondo, se nota que hace sentadillas o algo. Tiene un tatuaje discreto pero ahora no recuerdo dónde exactamente. Piernas finas, brazos delgados. Muslos finos de esos que cuando cierran las piernas hay un hueco debajo del coño. En general, una monada
Cara: Muy guapa. Ojo, tiene un aire a Isabel Preysler cuando era joven, esa cosa de pijita fina con pendientitos de perlas incluidos. Parece algo oriental de los rasgos. Maquillaje suave, natural. Sonrisa fácil.
Actitud: Muy buena. Se implica, conversación fluida, nada de estar mirando el móvil. Da besos de verdad, no esos picos secos. Se nota que le gusta o finge muy bien, pero a mí me convenció.
Lo mejor: La cara, la juventud, lo natural de su cuerpo, que no es una operada. Y que es cariñosa sin pasarse.
Lo peor: No hace griego, por si buscas eso. El pecho es pequeño, a gustos. Y el precio no es de ganga, pero se paga la calidad.
Precio: 30 minutos 100 euros. 1 hora 150 euros.
Francés: Natural, según higiene. Ella lo mira y si estás limpio, sin problema.
Repetiría: Sí, sin dudarlo.
Recomendable: Muy recomendable, sobre todo si te gustan las chicas jóvenes, naturales y con buena cara.
Nota: 9/10
Relato
Pues fui a ver a Isabella después de cruzar unos cuantos mensajes por WhatsApp. Respondía rápido y sin cortes, preguntó la hora y me dio la dirección por Plaza de Castilla, la zona comercial, y el piso está en una calle tranquila. Llamé al interfono y me abrió ella misma.
Nada más verla, confirmé lo de las fotos. Es muy guapa, de esa belleza que no necesita artificios. El pelo liso y oscuro le caía por los hombros, llevaba unos pendientes pequeños de perlas y una rebeca fina. Parecía una pijita de las de antes, con esa elegancia natural. Me hizo pasar a su habitación, que es enorme para ser un piso compartido. Cama de matrimonio, una mesilla con velas, una planta, todo limpio y ordenado.
Nos sentamos un momento en la cama y empezamos a hablar. Resulta que es mexicana pero viene y va. Muy agradable, te mira cuando hablas, se ríe con facilidad. En cinco minutos ya estábamos como si nos conociéramos de antes. Ella misma me dijo que no fumaba, que el tabaco no le gusta, y se agradece.
Sin mucho rodeo, empezamos a quitarnos la ropa. Al verla desnuda me pareció una miniatura bien hecha. Es pequeña de todo, pero proporcionada. Las tetas pequeñas, justo dos puñados, con los pezones duros enseguida. El culo poco pero redondo y firme. Ninguna barriga, piernas finas. Se notaba que no es una chica operada ni artificial, todo natural. El tatuaje discreto que lleva no recuerdo bien dónde, pero es pequeño y no molesta.
Nos tumbamos y ella vino a por mí con unos besos muy ricos, de lengua pero sin ahogar, a su ritmo. Mientras me besaba me acariciaba el pecho y bajaba poco a poco. Cuando llegó abajo, se paró un momento, me miró y preguntó si estaba limpio. Le dije que sí y siguió. La francés fue natural, sin prisas, alternando con besos en los muslos y en las pelotas. No es una experta en profundidad, pero tiene una técnica suave y muy placentera.
Me puso el preservativo y se montó encima. Ahí pude ver bien su cuerpo moviéndose arriba y abajo, con las manos apoyadas en mi pecho. Las tetas pequeñas apenas rebotaban pero ella se las acariciaba sola mientras gemía bajito. Luego la puse en cuatro, y aunque no tiene mucho culo, esa postura es una jodida maravilla. Terminé así, con ella empujando hacia atrás al mismo tiempo que yo.
Después nos quedamos un rato hablando desnudos, sin prisas. Me ofreció agua, hablamos de series, de la ciudad. No me miró el reloj en ningún momento. Cuando me vestí, le dejé los 150 en la mesilla y me despidió con un beso en la boca, una pena, me dijo que se iba en unos días. Así que aprovecha si quieres conocerla porque merece la pena
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