Visto el perfil y las experiencias que han compartido otros, me animé a contactar con Luisa. La cita se gestionó en un momento por WhatsApp, sin complicaciones. Quedamos en su piso de Hortaleza, cerca del metro Mar de Cristal, en la calle Belianes.
El piso es compartido, pero su habitación es individual y estaba todo limpio y ordenado. Nada de lujos, pero funcional y cuidado. La cama es justa, de 1,35, pero suficiente para lo que se viene. Eso sí, el cuarto tiene aire acondicionado portátil que se agradece porque en verano aprieta, y además puso música ambiente bajita que ayuda a crear ambiente y a no escuchar tanto los ruidos de fuera.
En persona, la chica es un cañón. Pelirroja natural, con pecas por la cara y los hombros, piel muy blanca, ojos claros, y una sonrisa que te desarma. En las fotos del anuncio se ve más rellenita, pero en directo está más estilizada, con curvas en su punto justo: cintura marcada, pecho grande pero natural con caída normal, y un culo redondo que no desentona. No llegará al 1,60 de altura, pero su presencia engancha. Pero es la de las fotos 100%
El trato fue genial. Nada de prisas, cercana, risueña, como si te conociera de antes. Me ofreció ducha, y la ducha erótica es un puntazo. Te enjabona, te acaricia, se pone a mamarla bajo el agua mirándote a los ojos. Eso ya merece el viaje.
El francés fue natural, sin goma, a pelo. Lo hace bien, a su ritmo, con ganas, sin atragantarse pero con suficiente profundidad. Cuando pasamos al fornicar, todo fue fluido. Se mueve, empuja, gime de forma natural, no es de las que se quedan quietas. Se nota que le gusta y se implica. Además, acepta besos con lengua y no hay problema con el contacto.
Como extra, me ofreció un masaje que no esperaba y la verdad es que tiene manos con criterio. Aprieta donde toca y afloja cuando toca. Un detalle que se agradece.
Higiene impecable. Toallas limpias, baño limpio, ella recién duchada y con olor a limpio. No fuma, no olía a tabaco, y el cuarto, con el aire y la música de fondo, se estaba bien a pesar de ser una habitación sencilla.
El único pero es que al ser piso compartido se oyen ruidos y voces de fondo, pero con la música y el aire puestos no llegan a molestar si estás concentrado en lo tuyo. El edificio es antiguo, las persianas bajas, pero nada que afecte a la experiencia en sí.
Por 120 euros la hora, la relación calidad-precio es excelente. Hay chicas que cobran más y dan menos. Aquí tienes una chica guapa, joven, con un cuerpo natural que mola, trato de primera, y un polvo que se recuerda.
Total, que si te van las pelirrojas blancas con pecas y curvas naturales, esta es tu opción. Yo salí contento y con ganas de repetir. Le doy un 9 sobre 10, porque el detalle de los ruidos del piso es lo único que le resta un punto, pero con el aire y la música se disimula bien. Recomendable sin duda.
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