Es una muñequita, muy guapa, risueña y físicamente está igual de bien o mejor que en las fotos de su hilo. Es delgadita y bajita, muy manejable. Pecho pequeño y durito. Le contraté una cita en mi casa y llegó muy puntual, justo a la hora. Según ella llevaba unos minutos haciendo tiempo. Traía un vestido con flores y sandalias negras. Su pelo es castaño y largo, lo llevaba recogido en una coleta.
Leyendo que es timidilla, le puse el dinero en la mano según llegó para quitarnos las formalidades y le ofrecí un refresco. Se conformó con un vaso de agua y pasamos a la ducha a refrescarnos un poco. Dejó su ropa bien doblada después de quitársela, pero es que me dobló también las toallas... joder, me dieron ganas de contratarla de porno chacha.
A lo que interesa. Es una niña, y desnuda es una niña... pero que está buenísima. Todo casi nuevo y con poco uso, todo en su sitio, huele a nuevo. En la ducha hubo besos y magreos, y una vez en la cama seguimos poco a poco subiendo la temperatura hasta el infinito. Eso sí, hay que tomar un poco la iniciativa porque se corta mucho al principio, todavía sigue bastante tímida y lo agradezco.
Me bajé a su coñito apretadito, jugoso y pequeño, como ella, se lo comí con calma, disfrutándolo yo, y disfrutándolo ella, sintiendo sus espasmos mientras se corría sin armar escándalo.
Me subí encima a follármela, ella se acababa de correr pero yo estaba a mil. Despacio, para sentir bien sus contracciones, luego ya más rápido, no me da vergüenza decir que tardé nada en correrme.
Nos refrescamos y de vuelta en la cama estuvimos hablando un poco de todo. Se me pasó lo que quedaba de tiempo volando y no me podía entretener más, hubiera estado toda la tarde.
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