No conocía aún la nueva ubicación de esta casa y la verdad es un chalet impresionente, parece una delegación de la Moncloa, aparte de zona discreta y poco transitada.
Llamé en días pasados para concretar día y hora y ya me encandiló esa bocecita de Camila al teléfono, era una premonición. Me recibe ella misma, a la que ya había visto en alguna presentación, pero estúpido de mí nunca había sido la elegida. Se presentaron otras cinco chicas, francamente muy monas todas ellas, pero lo tenía claro esta vez, sería con Camila.
Me conduce a una habitación enorme con gran cama, agogedora, con aire acondicionado (importante) y baño enla habitacion, completo y hasta con yacuzzi, perfecto.
Elegí 1 hora/80 euros, dije que no quería la sorpresa (ya la conozco) y aunque es muy tentador, me descoloca demasiado, sobre todo en la primera cita y mi apetito sexual la verdad no da para tanto.
Camila es una hermosa mujer de mediana estatura, cuerpo muy proporcionado y con unos preciosos pechos menudos y desafiantes, su rostro es dulce y alegre, en fi n un pecado en toda regla.
Mi idea era un masajito inicial (para romper el hielo) y despues dejarnos llevar hasta lo desconocido, peeeero, me recibe con una maravillosa sonrisa y literalmente me come la boca (ya no había hielo que romper). En el baño, ducha compartida y complicidad total. Tiene una manera de besar muy especial, pasional, es como muy personal, fascinante de verdad.
Como no podía ser de otra forma, correspondo a sus atenciones haciéndole un traje de saliba de arriba a abajo, literalmente exploro cada rinconcito de su cuerpo y me pierdo en su sexo, proporcionado, rosadito, dulce, cosa que indudablemente agradece con una muy húmeda excitacion, mas que evidente. De ahí pasamos a un 69 en posturas, que ella también quería participar del festival oral.
En el francés se maneja de maravilla y le pone mucho interés. Como no podía ser de otra forma me dice que si follamos. ahí viene lo negativo de la cita, esos condones rojos de doble capa (aflojapollas diría yo). Aunque es una delícia estar dentro de ella, despues de un rato comprendía que llegar así me iba acostar mucho, le propongo volver al oral, hasta el final si es posible, acepta con una sonrisa. Ahí se me fué toda la hora y acabé en su boca, sin retirarse, acompañando mi orgasmo hasta el último segundo de placer.
Con el tiempo cumplido, me ofrece masaje, que yo declino por un ratito de conversación cómplice, de risas y de comprobar en las distacias cortas lo bonita que es.
Deseando volver a repetir con ella, para mi totalmente recomendable para todos los públicos, lo peor es la sonrisa de gilipollas que te queda después de estar con esta pricesa.
Camila