re: LINDAS PASIONES
Ayer, domingo por la tarde, llegué de viaje de la playa. Me encontré a las seis de la tarde más solo que la una y libre como un pajarillo y, aunque pensaba quedar con Carol algún día de esta semana, me animé a llamarla para ver si me daba audiencia para esa misma tarde-noche. Y así fue.
Aunque no era mi primera vez en el sexo de pago, sí lo era con una acompañante de piso. En otro mensaje mío ya había dicho que estaba buscando dar un salto de calidad. Las razones de elegir a Carol para mi “primera vez” están todas en este hilo. Quería ir sobre seguro. Estaba nervioso como un chiquillo y, tal vez por eso, no se me ocurrió otra cosa que subir a pie. Así que llegué nervioso y sofocado. “Anda que vaya imagen de pardillo voy a dar”, pensé.
Ella me recibió radiante, a pesar de la hora (21:30). Me hizo a pasar a la habitación, se cercioró con delicadeza de que la había visto en Spalumi, y me ofreció algo de beber. Me trajo un vasito de agua fresquita que me vino de perlas. Sentados en la cama y confesada por mi parte mi inexperiencia, ella me dijo que me tenía que contar algo. Estaba algo indispuesta y sentía muchísimo haberme hecho venir para nada. Habíamos quedado en la oferta de 120 la hora y media por ser forero (reciente, pero forero al fin y al cabo) y no queria estar incómoda, no hacer bien su trabajo y encima cobrarme. “Qué putada”, pensé, pero qué bien sabe encontrar honradez y honestidad, sobre todo con algunas experiencias negativas que se leen por el foro. Me dijo que estaba muy cortada y que no sabía cómo decírmelo y cómo me lo iba a tomar. Pero con semejante morena a tu lado, con esos ojos y esa sonrisa, ¿quién puede tomarse nada mal? Además, así estábamos empatados a “cortes”.
No obstante, y ya que estaba allí, quedamos en que me cobraba un mínimo y me practicaba un francés natural que tantas ganas tenía de disfrutar. Así que me pasó al baño, me aseó y, ya de vuelta en la habitación, se quitó el minivestido que llevaba para dejarme ver sus hermosos pechos. Qué bien puestos están. Y qué culo, señores. Nos abrazamos y nos comenzamos a besar con deseo, a ella se le notaban las ganas de agradar. Me recreé en las tetas y pronto se arrodilló para empezar a comerme delante del espejo. Buf... El francés que hace es firme, fuerte, contundente en algún meneo, pero a pesar de que a mí me gusta algo más suave, no le dije nada porque me estaba gustando mucho. Me tumbé en la cama y prosiguió, aunque yo a veces le sacaba al amigo de la boca para pasearlo suavemente por sus labios y su lengua mientras me miraba. En ese momento me indicó que a mi izquierda había otro espejo y detrás, en el cabecero, otro. “Estamos rodeados”, bromeé, pero prefería seguir disfrutando de sus evoluciones, su cabeza, sus rizos y su boca en visión directa.
Cuando acabé nos volvimos a lavar, me vestí y, con ganas de volver a disfrutarla pero esta vez de cuerpazo entero, nos despedimos. Habían pasado unos 35 minutos y salía de allí mucho antes de lo esperado, pero satisfecho por haber encontrado a un pibón de categoría, muy honesta y, por supuesto, por la pedazo mamada que me acababan de calzar.
Saludos.
|