Un diablo en el eden
De nuevo estoy por aki escribiendo mis experiencias en el Eden. Esta es otra historia de mi querida Leticia a la que tanto aprecio. No me extenderé en comentar las características y excelencias de Leticia, que para eso ya hay montones de hilos describiéndola.
Puedo comentar que Leticia, por lo que a mí respecta, a nivel sexual es como haber encontrado a la amante que siempre hemos deseado. La mujer que se adapta perfectamente a tus deseos. Cada encuentro con ella supera mis expectativas. Cada cita es más excitante y encuentro en ella muchas de las cosas que un hombre puede desear de una mujer en la cama.
Su cuerpecito precioso, sus ojos, esa sonrisa constante, unos labios que no puedo dejar de besar, innumerables detalles lujuriosos entre besos y gemidos, miradas llenas de lascivia y de placer, cuerpos que se buscan, manos que se acarician, brazos que se entrelazan, lenguas que se retuercen la una sobre la otra, jadeos,....Ella tiene iniciativa, sus movimientos son cada vez más perfectos, como si fuese un baile que tiene ensayado. Su cuerpo sorprende al mío saltando sobre él.... las miradas se encuentran........sedientas.......profundas......Su cuerpo se eleva sobre el mío como una esfinge. Parece que fuese ella la que penetrase mi cuerpo. Un fuego empieza a crecer desde mi interior, se hace cada vez más grande y mi mente entra en una paradoja.... Quiero controlarlo y a la vez deseo explotar.
El fuego se adueña de mi cuerpo inundándolo de placer…… empapados de sudor...ya no sientes frío, sólo el calor de sus entrañas. Con Leticia, todo es intenso aún cuando no te lo propones.
No sé si estoy en lo cierto, pero no es muy cuerdo desear tanto a una mujer que ofrece sexo por dinero, lo sé... pero aún así su pálida piel, sus palabras, su sonrisa y su penetrante mirada hacen que pierda la cordura... ¿Qué puede hacer uno cuando se siente poseído por un demonio?.... Su piel, sus ojos, el cabello recogido, mechones cayendo delicadamente sobre los hombros, la sonrisa en los labios… Su mirada… ayer no se que tenía esta endiablada mujer.
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