Gabriela: el poder de una sonrisa
Comienzo con ese titular en el post, xque aunque suena algo cursi es lo que queda flotando en mi mente y en la superficie de mis labios al escribirlo.
De vuelta a esta casa, despues de que hace unas semanas estuviera con esa 'madrileña' atípica y complaciente que es Daniela, a la cual siempre se agradece volver ver... pero esta vez quería conocer a Gabriela, tanto por las fotos publicadas ( las cuales ahora veo que se quedan cortas ) como por los buenos comentarios de los compañeros.
Asi que despues de pasar una jornada nocturna mas bien pesada y sin poder echar una cabezadita, decido más con la mente y el corazón que con el cuerpo, todo sea dicho, reservar media hora con esta chiquilla. Al final no sòlo me quedo ese tiempo sino que despues de abandonar la casa y antes de "montar en mi caballo", digo qué coño! y decido VOLVER y prorrogar ese mismo tiempo con la susodicha en cuestión.
No voy a entrar en detalles ni relataros paso a paso la experiencia ni tampoco a valorar y describir los servicios que ofrece puesto que esto ya lo han hecho otros compañeros y muy bien, y de TODO ello yo no puedo sino corroborar y estar plenamente DE ACUERDO.
Pero si quería comentar que a pesar de no ser un buen dia para mí a nivel físico, he conocido a una criatura que es capaz de hacer revivir a los muertos e insuflar aire reparador a cualquier desfallecido con solo un contoneo de caderas, un giro de cabeza o con ese aliento VITAL que desprende esa INCREIBLE sonrisa... Lo digo así porque es como lo he vivido y además es CIERTO. Se acerca, te mira y tú no sabes por donde empezar. Es esa mirada entre inocente y salvaje con esas pestañas rizadas, esos pechos simétricos y sabiamente calibrados con esos pezones sonrojados, es la turgencia de de unos muslos bien proporcionados, de un trasero con forma de corazón que mirado de perfil desafía a la gravedad, ese vientre plano que degustaría lenta y vorazmente hasta desembocar en el mejor de los postres, en el estrecho y húmedo elixir... en el coloquial y ardiente lenguaje de los callados.
Es cierto que no da besos profundamente, pero hasta esos pequeños puntazos labiales tienen sabor, especialmente cuando se mezclan con su sonrisa.
Le gusta un poco mandar pero tambíen se deja hacer. Es dulce, es salvaje. Todavía quedan lados por conocer... SALUDOS
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