Hacía tiempo que no iba al Conejo. Eran las Seis de la tarde aproximadamente. Había bastantes chicas. Me entraron tres o cuatro, alguna muy rica. Pero esperé a ver si veía alguna que me diera buenas sensaciones. Vi a una chica joven, guapa, muy guapa, con los labios carnosos, con un tipazo, un culo rico y con unas tetas medianas tirando a pequeñas. No se puede tener todo. Me dijo que era rumana y que tenía 22 años, totalmente creíbles.
Me fui con ella.
Es bajita cuando se quita los taconazos, pero incluso en zapatillas sigue teniendo un culo de impresión.
Lavada de rigor y empieza con un francés sin manos frente al espejo. El francés es normalito, me la han mamado mucho mejor, pero ver a esta chica tan guapa con la polla dentro de su boca era un gustazo.
Luego un poco de Magreb y morreos. Con lengua, pero lo justo. Se sentó en la cama y siguió con la mamada. Empecé a follarle la boca un poco y me advertió que no me corriese dentro de la boca. Una pena.
Me arrodillé en el suelo y ella sentada en la cama, y le comí un buen rato las tetas. Parece que le gustaba, pero nunca se sabe. Luego la tumbé y le abrí las piernas. El coño una maravilla. Yo no soy mucho de chupar coños de putas, pero este merecía la pena. Una gozada. Se lo comí a tope, mientras le metía dos dedos en el coño y le tocaba las tetas con la otra mano.
Pasamos a un 69 fantástico.
Y luego se puso encima y follamos mientras le comía las tetas. Me dijo que tenía el coño estrecho, que solo llevaba un mes, y es verdad. Entraba muy bien y la sentías mucho. Con las manos en el culo la folle a tope.
Me dijo que a cuatro patas. Sabe que con su culo y su coño estrecho es la mejor forma de acabar. La hice caso, pero controlando a tope para no correrme muy pronto.
Finalmente la tumbé boca abajo, le cerré las piernas y me corrí follándola tofo lo que podía.
Es una preciosidad, pero tras el polvo dejó de hablar, solo sonreía, y me fui ácido de la habitación, pero con la sensación, que no siempre se consigue, de haber elegido bien.
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