Adriana. 637968279. Calle Menéndez Pelayo
Nombre de guerra: Adriana.
Nacionalidad: Española.
Forma de Contacto: 637968279 (whatsapp).
Tarifa: 120 una hora (masaje profesional y sexo).
Fotos: Es ella, sin duda.
Fecha aproximada: Octubre de 2025.
Lugar: Calle Menéndez Pelayo.
Instalaciones: Te recibe en su piso. Dos habitaciones, salón con cocina americana y baño con ducha. Te atiende una las habitaciones en la que te cuenta con una camilla profesional a los pies la una cama de 1,50. Buena decoración y ambiente, y un gustazo de baño, por cómodo y por limpio.
Edad: Unos 45 años.
Cara: No es guapa, pero muy morbosa para mi gusto.
Pelo: Castaño oscuro, media melena lisa.
Cuerpo: Voluptuosa. Todo natural, algo de barriga, lo normal para una mujer de su complexión.
Pecho: Pechos desbordantes y muy difíciles de contener.
Culo: Normal, ni fu ni fa.
Piercings y tatuajes: Creo que no.
Defectos corporales: Según gustos. A mí me encantan las mujeres como ella.
Actitud: Encantadora y superprofesional.
Conversación: Siempre muy educada y atenta a tus necesidades.
Besos: Sí, pero solo utiliza el labio superior.
Fuma: Sí, pero te das cuenta al terminar cuando coge el vapeador.
Francés: Muy bien.
Forniqueo: Me atrevería a decir que Adriana lo hace por morbo.
Griego: No.
Lo mejor: Toda la experiencia. Masaje profesional de verdad y maravillosa actitud.
Lo peor: Nada. Ójala bajara el precio
¿Repetir? Sí.
¿Recomendable? Si te gustan las mujeres grandes, esta merece la pena.
Quedamos por whatsapp, sin problema, y me recibió tras la puerta con una bata negra que dejaba entrever un conjunto también negro. Me llevó a la habitación y de ahí a la ducha donde pude confirmar la limpieza y el buen nivel de sus instalaciones.
Al regresar a la habitación se había quitado la bata y ¡ay! Me tumbé sobre la camilla y me dio un masaje de los buenos. Es profesional, no miente. Y aunque alguno suele decir aquello de que para masajes prefiere ir al su fisio, mira, yo prefiero follármelo. Me encantó notar como el masaje pasaba de lo serio a lo sexual, notar como me rozaba con su cuerpo y literal, como hundía mi cabeza entre sus pechos. Al levantarme y verla ya estaba completamente desnuda.
De ahí a la cama iba yo que ya reventaba. Tanto que cuando empezó a jugar con sus manos sobre mi angelito temí lo peor. Empezamos a besarnos y a meternos mano. Se nota que tiene un buen trabajo y que algún día de su vida debió pensar: y por qué no. Si ya les doy masajes y sé de qué pie cojean, por qué no follármelos y ganarme un suplemento. Jugó conmigo y, esta vez sí, noté que se lo estaba pasando muy bien. No finge. Me uso como a su consolador personal, no paró de darme indicaciones de cómo tocarla hasta que por fin me mojó la cara después de hacerme comérselo durante muuuchooo rato. Hicimos un buen 69 para transicionar y nos pusimos a follar como locos. ¡¡Y buuufff!!
Cigarrito para ella y ducha calentita para mí...
|