Ya hay un hilo abierto de esta señora. Pero está cerrado porque en él se hablaba de dos mujeres diferentes y jamás se reabrió. En él se llamaba Salomé.
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Piso limpio (aunque no han tocado ni un mueble desde los 60) situado en Sta. María de la Cabeza. Me recibe la mujer de las fotos: venezolana con ciertos rasgos indios y para mí atractiva. Una auténtica explosión de verborrea, simpatía y atenciones. Madura de sí, unos 47 años (hora arriba hora abajo).
La anécdota friki es que había una chica de unos 20 años en el salón estudiando en una mesa (!!), que para nada parecía lumi (iba vestida de estar por casa). La saludé como si nada y me metí para la habitación. Luego os contaré mi interpretación morbosa de esto.
50 calandrios (el francés sin exige un suplemento). Se vuelve loca al chuparla y al follar aunque de manera un pelín teatrera (interpreta muy bien), pero a mí me pareció, sobre todo, hacia el final, en que le estaba propinando una ráfaga de inspirados pollazos, que le gustó. Besa con lengua pero un poco forzada. No sé si simuló el orgasmo. Yo desde luego no :P
Interesante la disposición de espejos a modo de periscopios que tiene alrededor de distintos puntos de la habitación que hace que no te pierdas
ningún ángulo. Es como ver en un mosaico una película porno protagonizada por ti.
Al salir de la habitación, yo confiaba en salir todavía medio tieso y saludar de nuevo a la chica que había fuera antes de entrar al baño. Pero mi gozo en un pozo, había colocado un biombo que impedía todo contacto visual.
Aunque desde luego la chica oyó (la puerta estaba abierta) todas las marranadas y gemidos que proferíamos Salomé y yo. Eso me gustó.
Luego recordé que me comentó que no se volvía a Venezuela porque su
hijos estaban aquí. Hice un cálculo mental bastante complejo para mí (47-20=27) y más o menos llegué a la conclusión más por morbo que por el peso de los indicios que ya estáis adivinando: era su hija la que estaba estudiando¿? No se me ocurrió (la próxima vez lo haré) ofrecerle mis servicios como profesor de refuerzo de matemáticas de la universidad (cosa que hago para complementar sueldo).
Al margen de mis cábalas para crearme morbos donde no los hay, esta mujer me pareció muy agradable y simpática, muy apta para tímidos (las riendas del blabla las lleva ella), tiene un cuerpo de buena madura y es atractiva.