Re: Brasileña cerca de las musas ( estadio olimpico)
Bueno, pues lo prometido: Aquí va mi segunda experiencia con Sofía, corresponidente al 7/04/2010.
Después de llamarla varias veces y por unos motivos u otros no pudimos concertar una cita, al final pudimos arreglarlo y convenir una cita.
LLegué a su casa discretamente, como es lo habitual. Me estaba esperando en ropa interior, de color tigre, y pasamos directamente a la habitación, para despues de desnudarme pasar a la ducha. Cuando vuelvo, me recibe con un francés rico, rico, conmigo de pie y ella de rodillas. Después de un rato, pasamos a la cama, dejando el frances y empezamos a besarnos mutuamente hasta meternos la lengua hasta la campanilla. Yo comienzo a bajar, le lamo el cuello, los pechos, el ombligo, y llego hasta su sexo, limpio y bien oliente, me dice que está deseando que mi lengua pase por allí, y yo le hago caso. Sigo lamiendo y ella se retuerce, le gusta, lo disfruta y gime y yo empiezo a notar que está a punto de llegar su corrida, por eso me aparta, sube mi cabeza hasta la suya, volvemos a besarnos con mucha pasión, mientras busca mi polla con la mano, la encuentra y me la menea, yo llevo mis manos hasta sus pechos y los manoseo con gusto, así nos mantenemos un buen rato, hasta que vuelvo a bajar la mano hasta el coño, le meto primero un dedo, después ella me coge la mano y me obliga a meterle todos los dedos de uno en uno hasta que casi acabo metiendo la mano entera, muevo los dedos fuertemente de dentro hacia afuera y rozando el clítoris hasta que empiezo a notar otra vez los espasmos. Está a punto de correrse, pero nuevamente me aparta la mano y me avisa: "Quiero correrme follando contigo".
De aquí ya si que pasamos al folleteo con condon, por supuesto, ella arriba, encima de mí, los pechos botando en cada vaiven, gimiendo con ganas, de vez en cuando me susurra alguna guarrada a la vez y quiere que yo tambien se las diga, que va aumentando el ritmo, hasta que, ahora sí, se corre casi al mismo tiempo que yo. Uno de los mejores polvos de mi vida puteril, sin duda ninguna.
Mantenemos un poquito de descanso, hablando un poco de la vida, pero volvemos a la carga, se me lanza a por el manubrio y me suelta: "esta hoy me la voy a comer enterita". Lo siento, pero me estoy poniendo otra vez cachondo sólo de contarlo, ¡MADRE MÍA, QUE VICIO!.
El francés estaba siendo delicioso, me sentía en la gloria, de vez en cuando lo alternaba con las manos, moviendo con fuerza mi aparato, con una cara de vicio impresionante, hasta que terminó haciendome una gloriosa paja. ¡MADRE MIA, QUE VICIO!.
Después de esto, no me cabe ninguna duda, esta chica está loca por follar y me consta que está haciendo ímprobos esfuerzos para mejorar, tanto físicamente, como en el servicio, no sé hasta qué limites llegará esto...
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