Un hallazgo de madurita
Hola!
La verdad es que muchos ya habéis dejado entrever las buenas virtudes de esta mujer. Y casi que se queda corto, porque es una jodida maravilla. Así que lo bueno, cuando lo es, hay que subrayarlo.
La descubro una tarde de domingo, y al ver esa madurita de rica carne y lo que es capaz de hacer, la llamo. Me responde con una voz con un tono muy sexy, grave y encantador. Me encantan ese tipo de voces a la hora de escucharlas gemir. Concierto la cita, me dice dónde es, y pillo el metro cachondo perdido dirección a Cuatro Vientos pensando lo bien que va a quedar ese melena agitándose sobre mi amiguito.
Llego a su casa sin problema, en un bajo, y me encuentro esa madura jugosa. Real. Me recibe en bata bajo la que se adivina un precioso cuerpo de tez blanquita cuando se mueve. Dice ella que no le había dado tiempo a ponerse el vestido. Y casi mejor. Porque al llegar me acoge con una sonrisa pícara de plena complicidad con la que ya me decía todo. Qué bien te lo vas a pasar aquí dentro, me digo yo mismo. Ella es encantadora, tan amable como morbosa. Me saluda con un morreo de época bien lascivo, pero bien pasional. Y ahí, en la esquina junto a su cocina nos enfrascamos. “Nos hemos pillado con ganas, eh, como si lleváramos 6 meses si vernos y nos tuviésemos ganas de guerra”, me dice literalmente. Y ahí empieza un buen espectáculo. Le aparto la bata; y ahí estaba ese cuerpo solo cubierto por unas braguitas negras que no tardarían en caer. La repaso con mis manos mamando esos ricos pechos que tenía al descubierto. Joder, eso son tetas. Y le miro el rostro. Juguetón, con aspecto de felina bien experimentada. Todo muy romántico y cerdo a la vez.
Me recreo con ella hasta que paso a la habitación. Me presenta a sus gatos, que no molestan. Le digo que lo primero que quiero es ese coño. Y ella con mucho gusto se tumba, se deja quitar las bragas y deja recrearme. Ahí estaba ese chochito suave, depilado y bien carnoso. La tía parece disfrutar de lo lindo mientras lengueteo su clitoris. Me agarra del pelo y gime bien gemido mientras se empapa de sus propios jugos.Mientras, le repaso ese cuerpo terso que tiene a pesar de la edad.
Paso un buen rato en el hasta que decide que es momento de devorar a mi amiguito. “Es preciosa, qué cosa más rica tienes aquí” dice al verla dura y gruesa. La verdad es que interactúa constantemente, y eso me gusta. Empieza repasando la cornisa del glande y sigue alternando repasos sabrosos con la boca y engulléndola. Vaya traje de saliva y espuma que me deja. Hasta que me pide que la folle. Y yo a esa mujer no le digo que no a nada. Empiezo dándole suave, besándonos y susurrándonos hasta que nos ponemos cerdos y empiezo a empotrarla bien. Cómo recibe la tía. Se nota que le encantan las pollas. Me la empapa bien empapada. Nos tiramos así un rato hasta que decide montarme. Ay, amigos, que esto ya sí que se pone loco. Qué manera de dominar esa polla, de gemir, de reventarme… Fue así hasta que ya no aguanté más y me corrí bien corrido. Se levanta, se toca el coñito y me dice “madre mía, estoy empapada” mientras me lleva la mano a su rica entrepierna y lo compruebo. “Aquí no hay engaño, así me tenías”, dice.
Luego, un poco de charla sobre nuestras vidas y muy buenos deseos el uno al otro. Entre ellos, el volver a visitarla, que no tardaré. Cuidad a esta tremenda y encantadora madurita, porque merece la pena, y esta chapa también.
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