La experiencia es del 20/06/09, cuando Ana estaba en el piso de Hortaleza 38 – 1ºB. No la quise postear en su momento por no darle publicidad al piso, ya que vi unas cosas que no me gustaron nada: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ] No insistiré en las circunstancias del encuentro, pero Ana es la chica con la que finalmente me quedé.
De cara no me pareció muy guapa, pero tiene un cuerpo cañón para la edad que tendrá (dice que 39). No le sobra ni un kilo y está riquísima. Unos pechos que la mano cubre, agradables al tacto, un cuerpo en general firme, un culo precioso (no grande), una piel muy suave y el pubis y sexo totalmente rasurados… En definitiva un físico que muchas chicas de 20 años envidiarían. Por ponerle una pega, no da besos profundos (sólo me dejó pasarme un poco de los dientes). Pero aún así es un encanto y derrocha ternura.
Ya duchado, sentado en la cama, me trae una cerveza que me deja abrir pero que me cuesta probar, porque ella se arrodilla detrás de mí y me empieza a besar y a abrazar. Desde ese momento supe que me había tocado una chica muy dulce. Me deshago de ella como puedo para dejar la cerveza en la mesilla y me doy la vuelta para besarla mientras le quito el sujetador. Empieza un francés sin excelente y acabamos colocándonos en postura del 69, después de que le quitara el tanga.
Seguimos así muuucho tiempo. Se nota que está disfrutando con mi boca, porque se estremece, se retuerce y suelta algún que otro gemidito discreto, aunque es la primera vez que conozco a una mujer que moja tan poco (dice que ella es así). Su francés es cojonudo y el placer intenso, hasta que acabo en su boca (previa autorización suya) en un orgasmo larguísimo y fuertísimo. No se retira hasta que se lo pido. Se limpia la boca con papel, seca mi papito y nos tumbamos uno al lado del otro. Sigue una larga conversación entrecortada por muchos besos, caricias mutuas, arrumacos y risas.
Mi mano se desliza entre sus piernas y empiezo a hacerle deditos, lo que también parece disfrutar. Se deja llevar y mi papito levanta cabeza él solito. Entonces le pido que me ponga un condón, lo que hace con la boca. Después de mamármela otro rato, se lubrica y se coloca encima de mí, cabalgándome en plan amazona un buen rato, luego se tumba sobre mí de forma que yo pueda “trabajar” y así, entre abrazos y besos, le voy dando desde abajo hasta que me corro otra vez (se conoce que estoy en muy buena forma pese a la quedada de la víspera).
Seguimos entrelazados, piernas entrecruzadas, derrochando caricias, besos y risas. Ni se aparta ni me suelta, y si no acabo tomando la iniciativa de poner fin al encuentro, lo mismo todavía estaría entre sus brazos. Recomendable al 100% para una “girlfriend experience”.
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