Cuatro manos con Mónica y Hellen
Mi primera experiencia en Aromas de Mujer de hace dos semanas se ha saldado con sobresaliente. Muchas eran las ganas que tenía de visitar esa casa, y especialmente a Mónica y puedo decir que las expectativas se cumplieron.
Llego a la casa situada en el mismo portal que Doblemanos (de hecho, una casa está justo enfrente de la otra, y apenas se conocen!!) y tras presentarse Hellen (a la que conocía de vista de los tiempos de Lorena Masajes), entro en la habitación y se presenta Mónica, que me dejó boquiabierto. Pivón auténtico, 1.70 me dijo ella, cuerpo de modelo, piel de ébano preciosa y rostro muy juvenil y sonriente. Tras la ducha (baño en condiciones), me tumbo y aparecen Mónica y Hellen en tanguita e inician el masaje, que aplican perfectamente coordinadas, empezando por pies y piernas, mientras que Hellen muy pronto empieza a hacer incursiones por la entrepierna con toda la intención del mundo. En una de ellas, aunque intento evitarlo para prolongar un poco más el rato de placer que me estaban brindando, me corro como un mirlo.
Después de limpiarme y echarnos una risas, comienzan a masajearme de nuevo, esta vez sin intenciones aviesas, yo boca arriba, hasta que después de 10 minutos vuelvo a notar que las cuatro manos se vuelven a dirigir hasta los muslos, de ahí a la cara interna de los mismos y ya, yo con una media erección, empieza la fiesta y todo tipo de juegos eróticos asociados: yo tumbado boca arriba y alternando los besos profundos y húmedos en ambas bocas, Mónica boca abajo y yo sobándola a fondo mientras Hellen (qué manos!) hacía lo mismo conmigo y, para finalizar, yo de lado, con Mónica masturbándome y Hellen aplicándome un interesante masaje anal, lo que me propició un orgasmo alucinante. Fue el broche de oro a una de las mejores experiencias masajiles, seguro que entre las tres mejores de mi vida y no siendo demasiado generoso diría que la mejor. Chicas divertidas, sensuales, educadas, y tremendamente morbosas. Repetiré seguro.
Salud!
S V L
|