Buenos días a todos,
quería ante todo agradecer las aportaciones de todos los foreros. Hasta ahora he sido mero espectador, desde hoy, espero poder ayudar un pelín aunque sea con este pequeño post.
Lo dicho, como soy nuevo, paso a utilizar la plantilla y relatar lo sucedido
Relato:
Quedo con esta señorita un día del mes de Julio. Recibe por la plaza de Manuel Becerra. Quedamos sin problemas por whatsapp y me presento. Al llegar llamo y se encuentra en un pequeño local a pie de calle, cosa que me sorprende. Al llegar pienso "¿Dónde me he metido?". Un pequeño local por fuera se ve pintado de blanco, además mal pintado, en una calle por decirlo de una manera "secundaria y pequeña".
Abro la puerta, paso un pequeño biombo blanco y.... ¡la gloria! el local es muy muy pequeñito. Hay espacio para un futón en el suelo, y al fondo una pequeña puerta que da a un cuarto de baño diminuto con ducha.
El local, agradable la verdad, un sitio pequeño y se ve que viejo, pero decorado de una manera muy relajante. Futón, música ambiente que no es del móvil, aromas puestos y en el baño, todo de usar y tirar, cosa que se agradece.
Ahora lo importante, ella. Me recibe con tacón alto, una pequeña bata de encaje oriental negra y ropa interior. Ella es simplemente espectacular, a mi me ha encantado. Delgadita pero no raquítica, piernas muy largas, unos pechos imponentes (creo que no son suyos) y una carita con rasgos orientales.
Al llegar me da dos besos, y me dice si quiero ducha o no, a lo que accedo al ser pleno verano e ir en moto. El sitio pequeñito pero todo de usar y tirar. Salgo de la ducha y ya me invita al futón.
No me di cuenta, tonto de mi que había espejo! y yo pensando medio masaje... ¡lo que me estoy perdiendo!, tonto de mi.
Aceites calientes, y ella muy implicada. No quiero dar demasiados detalles que si no pierde la gracia, pero una hora y me habría quedado dos. Piernas, muslos, espalda, hombros, vuelta...
Eso si, dos sorpresas muy agradables:
- Hay un momento que ella se sienta delante tuyo de espaldas, te coge las manos y te acompaña hacia ella, te deja tocar, acariciar... espectacular
- Cuando se termina, no te dice "ala, a la ducha", sino que se pone detrás tuyo, apoya tu cabeza en sus muslos y te da un pequeño masajito también en la cara.
Terminamos, ducha y me voy.
En todo momento muy muy agradable, va a pasar a ser mi masajista de referencia.
¡Espero os haya servido!