Nombre de guerra: Nina María
Nacionalidad: Argentina con mezcla asiática (abuela china)
Contacto: 637979241
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Fecha aproximada: esta semana
Lugar: calle Princesa, centro de masajes con varias salas.
Instalaciones: sala amplia con tatami en el suelo, ducha en el mismo habitáculo, sábanas desechables. Todo limpio y correcto, aunque algunos detalles (muebles, esquinas) están un poco viejos pero sin afectar la experiencia.
Higiene: 10/10, sábanas recién puestas, ducha impecable.
Precios:
· 1 hora con sexo: 120 €
· Media hora con sexo: 80 €
· Solo relax manual (1 hora): 90 € / (media hora): 60 €
· Francés natural (sin preservativo): +20 €
· Ducha erótica: incluida en la hora si el cliente la solicita
Edad: unos 21 años, aparenta incluso menos.
Rostro: una auténtica belleza exótica. Ojos rasgados y claros (verdosos), pómulos marcados, sonrisa inocente que contrasta con lo que ofrece. Es de esas caras que hipnotizan.
Cabello: largo, negro brillante, liso.
Cuerpo: delgada natural, 1,70 cm y 60 kg repartidos como un guante. Cintura estrecha, extremidades finas, piel canela clara.
Pecho: pequeño pero muy bonito, natural, firme.
Trasero: discreto pero redondito, duro al tacto.
Piercings/tatuajes: tiene un pequeño tatuaje discreto en un lugar que no se ve en las fotos.
Defectos corporales: ninguno, está espectacular.
Actitud: muy cercana y simpática, aunque al principio algo tímida. Se nota que está empezando en el mundo erótico, pero tiene una energía muy positiva y ganas de agradar. Con los minutos se va soltando y gana confianza. Hay que tenerle un poco de paciencia porque es muy nueva en esto, pero merece la pena.
Conversación: hablamos de su mezcla, de su trabajo anterior en el spa chino, todo muy natural y sin prisas.
Besos: sí, ricos, al principio tímidos y luego más atrevidos.
Tabaco: no, ningún olor.
Masaje: correcto. No esperes una masajista profesional de lujo, pero se nota que ha trabajado en spa chino porque sabe dar presión, usar codos y seguir el cuerpo. El masaje es su punto fuerte técnicamente.
Ducha erótica: no la pedí, pero me comentó que si el cliente quiere, la incluye en la hora. Ella se mete contigo, te enjabona y hay juego previo.
Sexo oral: se le nota novata pero muy dispuesta. Acepta indicaciones y se esfuerza por hacerlo bien. El francés natural (sin preservativo) cuesta 20€ extra.
Forniqueo: una vez que pierde los nervios iniciales, fluye con mucha naturalidad. Es colaboradora, se deja guiar y tiene una piel y una cara que ponen las cosas muy fáciles.
Griego: no está en el menú.
Lo mejor: su belleza exótica y su simpatía. Es de esas chicas que te caen bien desde el primer minuto. Y el precio de 120€ la hora completa es un chollo para lo guapa que es.
Lo peor: su timidez inicial y la falta de experiencia en la parte sexual (aunque para muchos es un punto a favor por la frescura). El local también está un poco justo de mantenimiento. Y recuerda que hay que tener paciencia con ella porque es muy nueva.
¿Repetir?: sí, sin duda. Me gustaría ver cómo evoluciona.
¿Recomendable?: totalmente, especialmente para los que buscan juventud, belleza exótica y un trato cercano sin pagar precios abusivos, y para quienes no les importe dedicar un poco de paciencia a una chica que está aprendiendo.
Valoración global: 8,5/10 (el envoltorio es un 10, la experiencia sexual mejorará con el tiempo).
Experiencia personal:
Llamé al número 637979241 después de ver un par de anuncios sueltos. Contestó ella misma: una voz dulce, un poco tímida. Me explicó los precios sin ningún tipo de presión: 120€ la hora completa con sexo, 80€ media hora, y si solo quieres relax manual pues más económico. Me pareció muy correcto. Quedamos en un centro de masajes de la calle Princesa.
Llegué y me abrió la puerta. Madre mía, la primera impresión fue: esto no puede ser real. Es más guapa de lo que me esperaba. Ojos rasgados de un color entre verde y miel, pelo negro larguísimo, una sonrisa que te desarma. Iba sencilla, con un short y una camiseta holgada, pero se le adivinaba un cuerpecito de infarto. Me acompañó a la sala, tatami en el suelo, velas, música bajita. La ducha estaba dentro de la habitación, separada por una cortina. Las sábanas desechables ya puestas. El local no es nuevo ni lujoso, pero está limpio y funciona.
Me ducho rápido mientras ella prepara la sala. Salgo con la toalla y ya está desnuda, recogiendo el pelo en un moño alto. Se la ve un poco nerviosa, las manos le tiemblan un poco cuando me indica que me tumbe boca abajo. Me dio ternura y a la vez me puso. Esa mezcla de timidez y profesionalidad es encantadora. Eso sí, se nota que es muy nueva en esto, así que hay que armarse de paciencia al principio.
Empieza el masaje. Aquí se nota que trabajó en un spa chino tradicional: usa bien las palmas, los nudillos, los codos. No es un masaje de altísima escuela, pero es honesto, con presión adecuada y recorriendo bien toda la espalda, piernas, glúteos. De vez en cuando me hablaba bajito: "¿así está bien?", "¿más fuerte?". Muy atenta.
Cuando lleva unos veinte minutos, empieza a rozar la zona íntima con los dedos, muy suavemente, casi pidiendo permiso. Me di la vuelta y vi sus mejillas sonrojadas. Nos miramos, sonreímos, y ahí empezó la parte más íntima.
Nos dimos unos besos. Al principio fueron besos ligeros, casi de adolescentes, pero al cabo de un minuto ya estábamos con lengua y las manos por todas partes. Tiene una piel suave, adictiva. Al tocarla descubrí ese pequeño tatuaje del que no se ve nada en los anuncios. La puse boca arriba y la empecé a recorrer con la boca. Sus pechos pequeños pero muy sensibles, sus muslos finos, y cuando bajé a su coñito depilado y húmedo, gimió bajito y se agarró a mi cabeza. Se notaba que no lo ha hecho muchas veces, pero se dejaba llevar con una naturalidad que enamora. Repito: hay que tenerle paciencia porque es nueva, pero ella pone toda la voluntad.
Me preguntó si quería el francés natural (20€ más). Acepté. El oral sin preservativo fue muy placentero: no tiene una técnica prodigiosa, pero sus labios son suaves, calienta bien, mete profundidad de vez en cuando y sobre todo se la ve implicada. Se nota que le gusta complacer.
Después me enfundó (ella misma sacó el preservativo de su neceser). Empezamos en el misionero. Ver su cara mientras la penetraba era un espectáculo: esos ojos rasgados entrecerrados, su boca entreabierta, de vez en cuando soltaba un "uy" o un "así, así" en argentino suave. Me volvía loco.
Probamos de lado, ella de espaldas a mí, y luego ella arriba. En vaquera no se mueve con la soltura de una profesional pero sigue el ritmo y disfruta. Al final me vine en la postura del misionero otra vez, viendo su cara.
Terminamos y me dijo: "¿Quieres que te ayude con la ducha? La hora incluye ducha erótica si quieres, pero ya se te ha pasado el tiempo…". Me lo dijo riéndose, sin mala leche. Le dije que para la próxima.
Me duché solo mientras ella cambiaba las sábanas. Al salir ya estaba vestida y me dio dos besos en la mejilla. "Gracias por tenerme paciencia", me dijo con esa sonrisa tímida. Le dejé 120€ + 20€ del francés natural. Se la veía contenta.
Salí a la calle Princesa pensando que he pagado el doble por chicas mucho menos guapas y con peor trato. Por 120€ la hora, con una argentina mezcla asiática que es un bombón y encima es simpática y cercana… es de esas que si sigue mejorando, va a volar. Apunten el 637979241 antes de que se ponga de moda y suba el precio. Pero insisto: tenedle paciencia, que es muy nueva en esto y se nota, pero el diamante en bruto merece la pena.
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