Jade canaria
Llevo poco tiempo en este mundo y conocí el foro hace nada. Mi primer mensaje es para dar a conocer una experiencia poco afortunada, como leo que ya han tenido otros colegas. De haberlas leído, me habría ahorrado el dinerito y el tiempo empleado.
Nombre: Jade
Teléfono: 644226693
Fecha de visita: último trimestre
Lugar: calle Goya
Nacionalidad: no sé. Tiene acento latino. ¿canaria? Hay mucha venezolana por aquí
Higiene: buena
Precio: 50€ 1h (en promoción)
Edad: dice que 26, pero por mi profesión diría que está más cerca de los 40 que de los 30
Cara: normal. Nada que destacar
Pelo: Largo teñido castaño claro
Cuerpo: altura ¿1’65?. Recibe con tacones y eso despista. Constitución: ni delgada ni gordita. Tripita y nada tonificada
Actitud: tiene que mejorar; resulta seca y mandona
Conversación: No apetece
Besos: ni uno, ni un piquito. Hace la cobra
Fuma: No olía
Francés: pregunté y me dijo que no
Forniqueo: pregunté y dijo que ella no es una puta
Griego: No lo hablo, pero visto lo visto, no pregunté
Relojera?: Tic, tac, tic, tac… masaje + dos duchas: 55 minutos
Lo mejor: cuando se acaba
Lo peor: tirar el dinero y el tiempo. Resultó una mala inversión
¿Repetir? Va a ser que no
¿Recomendable? Si quieres tirar la pasta, adelante
Valoración global de la experiencia: 3 sobre 10 (por la higiene)
Resumen: si es el primer masaje que os vais a dar en vuestra vida y os falta iniciativa, esta chica dirige todo el proceso desde el principio al final. Con mano de hierro. Y si te sales del guion, te amonesta. Y a la segunda amonestación, tarjeta roja.
No había conocido una masajista con una actitud tan seca hacia el cliente, y eso que la estás pagando. No hagas eso, no te muevas, no me toques, todo no, no, no. Su cara reflejaba desgana. Se pasa la sesión mandándote, dando órdenes: dúchate, ya vengo duchado, da igual, te vuelves a duchar; túmbate; mueve el brazo, no, así no, así; súbelo; abre la mano; no me toques; ahora muévete; no te muevas, ... Le falta un poquito de por favor y de sensibilidad hacia el cliente. Coño, que vas a perder a un cliente con esa actitud. Después de correrme (tuve que dejar volar la imaginación para conseguirlo), me mandó a la ducha, la pagué y me dije: hasta nunca...
Conclusión: la tía es pelín borde, y no me van las bordes. Sabemos cuál es el papel de cada uno: el cliente va a relajarse y la masajista a ganar dinero. Pero si el cliente encuentra una actitud hosca, no volverá. Y en este caso no habrá una segunda vez.
Última edición por Peludo22; 09-01-2022 a las 20:02
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