Recientemente estuve con Johanna. Contacté con ella sin problema y pactamos media hora de oferta por 40€.
El lugar en el que recibe ya está descrito, un sótano más o menos acondicionado. Algo cutre.
Para mi gusto es monilla, sin más. No vi el cuerpazo que alguno describe, ni la vi tan guapa. Tiene la barriga fatal, llena de estrías y arrugas.
En el servicio, no me lavé, ya que iba recién duchado, ni ella tampoco.
Me tumbe en el colchón que tiene en el suelo, con una sábana desechable. Empezó a echarme aceite por las piernas y espalda y a masajearme. No estuvo mal la parte de masaje, alternando brazos y piernas para darme el masaje.
A continuación me dio la vuelta, me acarició un poco y rápidamente me puso un condón con la boca. Estuvo un rato chupando, hasta que decidió cabalgarme un poco. Ni fu, ni fa. Igual es que no hubo mucho feeling, pero aquello no marchaba, así que me quitó la goma y, directamente, me hizo una paja, con bastante aceite, pero una paja.
Me limpió un poco y le pedí para ir a la ducha a quitarme todo el aceite.
Le pagué y me fui.
Al salir, me encontré con un vecino gilipollas, que debió de darse cuenta de dónde venía y ni saludó ni mantuvo la puerta abierta para dejarme salir. Con cara de pocos amigos.
En definitiva. La experiencia no es que haya estado mal, pero no repetiré. No es mi estilo.