Cómo nunca había ido y tenía un rato libre, me pasé por esta tienda de Uñas, en el que hacen masaje pajero. Está en una calle que sale del Paseo de Extremadura. El barrio es feo y se escucha música latina de las ventanas de los edificios.
Deprimente el entorno. El sitio estaba vacío y sólo había una china cuarentona y ajada con una cara horrible, cómo de "duende" de cuento. De cuerpo estaba bien y con unas botas largas la hacían atractiva, pero tenía cara aplastada y de duende viejo...
Me pasó a una habitación. Era el paraíso comparado con Salitre o Felipe Fraile, mucho más limpio y con una ducha dentro. No era un hotel de 5 estrellas pero tampoco era algo tan infecto como los anteriores antros.
Nada más ponerme en bolas me pregunto el duende: ¿masaje abajo? y me pidió 16 euros por media hora. Mal asunto que te lo pidan antes. La entregué 20 euros y me trajo los 4 euros.
El masaje fue malo, malo, con 20 kg. de aceite. Un vulgar pasamanos al estilo de F.Fraile o Salitre. Al darme la vuelta como una torrija aceitosa y con el "ánimo" levantado me pregunta ¿masaje ahí? y la digo que ha follar... ¡Y me pide 50 euros! ¿estás fumada, borracha, drogada o yo qué sé? (pensé yo) ¿cómo voy a pagar 50 euros + 16 euros por metérsela a un duende viejo, encima de una camilla con agujero?
Le digo que ni de coña al duende ¿cómo voy a pagar 66 euros?
Como estaba cachondo perdido, en vez de mandarla a la "M" al duende, le digo que cuánto por chupar; y me dice que no, que estaba mala y que había vomitado y que la
próxima vez sí me la chupa... Ya harto de tantos "cuentos chinos" y viendo que el duende, era capaz de dejarme sin correrme, la digo que venga, hazme una paja cutre que no quiero salir de ahí con dolor de huevos y teniendo que visitar la Casa de Campo y ver a La Petra. El duende me pide 10 euros y lo digo que 5 euros y acepta.
Mala paja que me hizo el duende, y eché toda la leche. Embadurnado en aceite todavía, la di un billete de 10 y la dije que se metiera la vuelta (5 euros) por donde pudiera que yo me iba a duchar y estuviera segura que yo no volvería más a esta tienda/tapadera de uñas, que en realidad es un sitio de masajes sexuales.
El duende, se fue refunfuñando y enfadado mientras yo me duchaba y para ofenderme me dijo que tenía la polla muy grande ¿...? ¿Desde cuándo es una ofensa esto? Además de que yo la tengo normal.
No sé, no sé, a mí esto de pagar religiosamente por un mal servicio y encima que se vayan refunfuñando no me acaba de gustar...
Resultado: 16 euros de pasamanos + 10 euros de paja mala, total: 26 euros mal invertidos. Con esos 26 euros me tomo en un bar, 1 ración de Bravas y una ración de oreja y algunas jarras de cerveza y vuelvo a casa bien contento. Por lo tanto aconsejo a los compadres: NO VAYÁIS, A MÍ AL MENOS ME FUE MAL. Y me sentí estafado.