Abro hilo con una de mis masajistas favoritas. [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ].
Nombre de guerra: Vicky.
Forma de Contacto: 643190449 (whatsapp).
Fecha aproximada: noviembre de 2025.
Lugar: paseo de Santa María de la Cabeza. Atocha.
Instalaciones: habitación muy bien preparada y bien decorada con ducha propia, futón, espejo...
Higiene: perfecta.
Tarifas:
masaje erótico con final manual: 80 euros.
masaje erótico con final francés natural: 100 euros.
Suplemento ducha erótica: 10 euros.
Edad: 30 años (igual no llega).
Cara: ni guapa ni fea, rasgos hispanoamericanos.
Pelo: Largo y ondulado, con mechas rubias y muy cuidado.
Cuerpo: medirá 1.60, piel morena, cuerpo joven y en su punto. Está buenísima (es la de las fotos, aunque gana en vivo).
Pecho: pequeño y bonito.
Culo: culo precioso, con una transición con la cadera perfecta.
Defectos corporales: nada reseñable.
Actitud: muy controladora, pero una excelente profesional.
Conversación: muy agradable, sigue un guión escrito que forma parte de la experiencia. Sabe lo que tiene que decir.
Besos: algún pico, pero los evita.
Fuma: no.
Francés: natural, muy salivado y mirándote a los ojos.
Forniqueo: no hace.
Griego: no hace.
Lo mejor: lo bien que tiene organizada la experiencia.
Lo peor: que no te puedes salir del guión y que no besa.
¿Repetir? seguro
¿Recomendable? para mí, sin duda.
Valoración global de la experiencia: 9.
A día de hoy, de entre todas las masajistas eróticas con las que me he cruzado, es la que mejor tiene organizada la experiencia que ofrece. Vicky se rige por un guión muy bien pensado, que incluso llega a coordinarse con la música que reproduce durante la ejecución.
IMPORTANTE: te tienen que gustar los masajes, tienes que estar dispuesto a dejarte llevar por ella en todo momento. Nada bajo sus manos y bajo su cuerpo está abierto a experimentos. Así que tenlo muy en cuenta. No hay libertad, todo está medido y toda interacción se hace como y cuando ella quiere.
La previa: quedé con ella después de una par de conversaciones; la primera para recabar información y la segunda para concertar un encuentro. En ambas fue especialmente atenta, algo que cada vez tengo más claro que luego se verá reflejado durante la cita. De hecho, a día de hoy, en cuanto me topo con la típica que le cuesta responderte, directamente la bloqueo y para nunca más, porque sé la clase de parsimonia por la que voy a tener que pagar y no me da la gana que me tomen el pelo.
El sitio: cuando llegué al número del portal que me había indicado (Frente a la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo) en el Paseo de Santa María de la Cabeza, la avisé por escrito de que había llegado e inmediatamente me indicó que esperara un momento, y a eso de los cinco minutos me pidió que me acercará al portal siguiente y marcara a uno de los bajos. Es uno de eso portales en los que tienes que superar dos puertas y hasta que no se cierra la primera no puedes marcar en la segunda. Así que entre que me había hecho esperar, el cambio de portal y el transito por la frontera para poder bajar a su bunker... la cosa no pintaba bien.
Peeero... una vez abajo, me encantó ver como sacacaba la mano por fuera de la puerta para indicarme que entrara al piso, mientras ella permanecía escondida. Me recibió vestida con un batín negro muy sexy, bajo el que llevaba una combinación blanca como la que podrás ver en la foto que adjunto al final del relato.
La habitación: genial para mi gusto. Ni grande ni pequeña, con su cama o futón, un buen plato de ducha abierto y protegido únicamente por una lámina de cristal templado —perfecto para una experiencia erótica dentro con ella—, buena climatización e iluminación, un sillón para poder dejar tus cosas y un espejo estratégicamente colocado para disfrutar de ella mientras te da el masaje. Algo que, en esta ocasión, fue especialmente relevante.
El menú: Vicky no ofrece penetración, así que yo decidí pedirle TODO lo que ella me podía ofrecer, se acababa de quitar el batín y mira, la chica de cara es normalita, pero de cuerpo ¡¡uuufff!! Así que la pagué por un masaje con francés natural y el suplemento por una ducha erótica: 100 + 10 euros.
Ella: medirá 1.60/165 y pesará unos 60 kg como mucho. En las fotos que vi en su momento, distintas a las que muestra ahora, me pareció una mujer de 40, quizá por su pelo largo ondulado y las mechas rubias. El caso es que me encantó la idea que me hice de ella, pero me gustó más aún la chica de piel canela y unos 25 o 30 años que tenía en ese momento frente a mí (era la misma, sin duda, pero ya se sabe, de la realidad a la ficción). Me cogió de la mano y me pidió que la diera una vuelta y la observara bien. Y a continuación, me animó a que le quitara el sujetador y las bragas para pudiera admirarla en condiciones. Qué culo, qué cadera y que cuerpo tan perfecto para los que nos gustan y sabemos disfrutar de la mujeres de pecho pequeño. ¡Está buenísima!
La ducha erótica: Poca cosa, no creo que vuelva a solicitarla, sobretodo teniendo en cuenta todo lo que vendría después, aunque poder estar con ella bajo el agua y disfrutar de tooodaaa su piel no estuvo nada mal. No hay besos, se cuida muy mucho de cómo le tocas entre las piernas y tan solo me dedicó un lametón en el glande justo antes de terminar.
El masaje: ¡Increíble! De verdad, flipé, pero mucho. Recuerda el espejo, ves todo lo que hace y cómo lo hace, y te aseguro que es un espectáculo ver como se mueve sobre ti, es como tener a una serpiente jugando con todo tus músculos antes de devorarte por completo. 30 minutos de masaje intenso con las manos recorriendo cabeza, hombros, espalda, culo, pierna y pies. Toda la experiencia guiada por sus palabras, susurros al oido, la música y la visión de ella desnuda sobre ti. Y cuando crees que lo está haciendo genial, empieza a usar sus antebrazos, sus piernas y hasta su culo. Te unta entero de ella. Recuerdo un momento en el que tenía su coño en al cuello y su culo en la nuca y no podía dejar de pensar ¡déjame darme la vuelta, joder!
"Date la vuelta": Cuando te pone boca arriba, ves que ha cambiado de registro, la mirada, el tono de la voz, se ha transformado en tu puta, se pone sobre ti y te pide que la toques, que la comas los pechos y empieza a bajar hasta ahí, el lugar más importante. Te pide permiso para usar los pies y te masturba con sus plantas bien untadas en aceite, te pone supercachondo y entonces te coge de la mano y te guía hasta su coño, para que la puedas tocar veas que está mojado...
El francés: ...y ahí es, cuando te succiona con la boca y empieza a salivar y ves como te escupe y deja caer ese hilo de saliva sobre tu polla y sigue y sigue, cuando te revienta por dentro y no dejas de pensar, ¡por qué no me dejará que me la folle! P.D.: No se lo come.
Epílogo: Pensé que me limpiaría y me podría meter en la ducha, pero no. Volvió a regular la música y me pidió que tumbara mi cabeza sobre sus piernas, y empezó a hacerme un masaje craneal mientras que me iba guiando con sus palabras por una especie de bosque imaginario. Todo supercursi, pero que sobre sus piernas y bajo el poder de sus manos aceptas sin rechistar.
Entonces sí, cuando ha terminado, te ayuda a incorporarte, te vas a la ducha mientras ves como quita las sábanas y rehace la cama, y cuando sales, te secas y te vistes, te está esperando para acompañarte a la puerta y despedirse de ti.
Un gustazo.
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