Nombre de de la profesional: Mistress Susana
Nacionalidad: española, simpática y cercana, no va de diva aunque es recta, después te da más confianza.
Forma de Contacto: WhatsApp
Web profesional: loquosex
Fecha aproximada: este mes
Lugar: Madrid centro aunque ya estuve en otra ubicación en periferia
Instalaciones: inmejorables de 10, ideales para una sesión de dominación.
Higiene: perfecta en la sala y en ella
Precio: 150 hora cada uno, fuimos dos a la vez.
Edad: unos 45 años
Cara: la muestra en sus anuncios
Pelo: rubio
Cuerpo: para mí bien, cuidada y limpia.
Pecho: no lo muestra, viste de negro con rojo, lo clásico de dómina.
Culo: se nota redondito y prieto pero no lo toqué
Piercings y tattos: no se aprecian
Defectos corporales: no vi
Actitud: afable pero con seriedad en el servicio, luego más
próxima.
Conversación: yo a ella de usted, me causa respeto y sigo mi guión
Besos: no procede
Fuma: no delante de mi pero es posible
Francés: no procede, si entre sumisos
Forniqueo: no procede, si entre sumisos
Lo mejor: la sala y todos los artilugios, los que solemos ver en pelis de género
Lo peor: me faltó lluvia, que espero para otra ocasión.
¿Repetir? si, cuando me lo permita mi cartera y mi
próxima fantasia
¿Recomendable? es subjetivo pero quedé muy satisfecho
Valoración global de la experiencia: 9,75
Relato:
anteriormente ya tuve un contacto algo mas light en otra ubicación, yo andaba iniciándome y preferí ir poco a poco, así que esta vez y dado que el lugar era más discreto y sobre todo, más ideal tipo mazmorra, me lancé a una sesión con un servicio extra, estar con otro sumiso y estar a sus órdenes.
Esta fantasía me rondaba la cabeza pero nunca me había atrevido, la cosa cuadró y otro chico también tenía la misma fantasía así que se juntaron los astros.
en principio estábamos con los ojos cubiertos, de rodillas y atados con las manos a la espalda y nos pidió tocarnos con el cuerpo y lamernos, cosa que obedecimos, afortunadamente el otro sumiso no era velludo, cosa que agradecí.
a mi que soy activo, me puso un dildo con rabito de zorro muy gracioso, no había tensión en el ambiente así que ordenó al otro que se colocara en el potro y que fuese yo quien le sodomizara mientras ella le hacía tragar un pollón con un arnés.
la escena e puso muy caliente y estuve a punto de pedir ser yo el de el potro pero me contuve, además, el tenía una jaula que le impedía tener erección.
oh, sorpresa cuando de repente ella se viene hacia mí, me quita el dildo y me penetra con el arnés, haciendo un trenecito que disfruté mucho.
usó algún látigo pero le pedimos que no dejase marcas para no levantar sospechas en casa.
para terminar, me pidió masturbarme y correrme sobre la cara del otro.
solo me quedó pendiente que nos hubiera hecho lluvia a los dos pero me dio vergüenza pedírselo.
para mí fue una experiencia muy positiva y la recomiendo, eso si, avisarla con tiempo si queréis una sesión de bisex forzada porque es complicado cuadrar horarios.