Nombre de guerra: Lara Sanz
Nacionalidad: Española
Forma de Contacto: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]; 601 44 61 93
Web profesional: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Fecha aproximada: xxxx/10/2017
Lugar: Alberto Alcocer 40 y pico
Instalaciones: Apartamento privado
Higiene:Buena
Precio: 150 € 2 horas
Edad: Sobre los 40
Cara: Muy bonita y original
Pelo: Pelirrojo largo
Cuerpo: Alta y delgada
Pecho: Natural No muy grande
Culo: Muy bien puesto
Es muy atractiva, tiene un belleza original, muy femenina
Actitud: 10
Conversación: Muy buena. Conversación interesante. Puedes hablar con ella de muchas cosas. Yo siempre me quedo con ganas de hablar más. Las 2 horas y pico se me pasaron volando
Fuma:no
Lo mejor: Su implicación, se esfuerza por saber lo que te gusta y te excita y lo consigue. Es dulce y severa a la vez.
Lo peor: Es adictiva.
¿Repetir? Siempre que pueda
¿Recomendable?: si
Valoración global de la experiencia: 10.
Conviene dejar claros los limites en frío, en faena es muy difícil negarle nada. Intenta siempre que le des un poco más pero si le defines claramente los limites los respeta.
Relato:
Llamé al timbre y me abrió la puerta. Vestía una blusa blanca con un generoso escote, una falda gris ajustada, unas medias negras y unos zapatos de largos tacones.
Mi mirada se fue sus pechos y enseguida descubrí que no llevaba sujetador. Solo con verla y olerla ya sentí un cosquilleo de excitación estaba preciosa, sensual y poderosa.
Me hizo pasar y me dio un beso y presionando con fuerza su muslo en mi entrepierna me susurró con dulzura en el oído “¿vas a ser obediente?”.
“Si mi ama” balbuceé entregado.
Me ordenó que me desnudara y me sentase en una silla. Me ató los tobillos a las patas delanteras y los brazos por detrás del respaldo.
Me pellizcó los pezones y empezó a arañarme por el pecho, bajando muy despacio al vientre las piernas hasta la rodilla y luego subió por el interior de los muslos hasta llegar a mi pene que estaba totalmente erecto.
Luego apoyó su zapato sobre la silla y empezó a jugar con él y con mi polla y pude comprobar que no tenía bragas, aumentando mi excitación.
Estuvo bastante tiempo jugando conmigo, me pellizcaba los pezones se sentaba sobre mí, me arañaba, me presionaba la polla con su rodilla… Yo estaba entregado.
Me puso unas pinzas en los pezones, mientras sonreía con dulzura, pero dejando claro no sé explicar por qué, que iba a hacer conmigo lo que quisiera.
Me ordenó que la mirara y luego se quitó muy despacio la falda y la blusa, estaba tremenda con unas medias negras, liguero y unos zapatos de tacón. Me obligó a besar tus pezones, mientras rozaba su sexo en mi pierna. De vez en cuando me agarraba con fuerza el pene y me masturbaba. A veces me susurraba cariñosa, otras me arañaba…
Cuando se cansó me desató y me ordenó que me tumbara en la cama. Me ató con unas gomas con velcros los brazos y piernas en cruz, se quitó las medias y con una me ató la polla. Me dijo que la mirara a los ojos y mientras sonreía y me lanzaba un besito al aire me quito las pinzas produciéndome mucho dolor.
Se puso de pie en la cama y empezó a acariciarme con un pie, primero por el pecho y los pezones que todavía me dolían, luego por la pierna, y luego empezó a masturbarme con el pié. Mi polla babeaba de la excitación. No sé cuánto tiempo estuvo, pero sí que cuando estaba a punto de correrme dejó la polla y me paso el pie por el pecho hasta la boca. No me dijo nada pero yo sabía lo que quería y empecé a chuparle el pie primero los dedos y luego la planta.
Qué bien lames me dijo, se sentó en mi cara y me ordenó que le diera placer con mí lengua. Estuvo un buen rato, movía su sexo en mi cara para que le lamiera el clítoris o metiera la lengua en su vagina no decía nada, pero yo sabía lo que quería en cada momento y lo hacía encantado. De vez en cuando me pellizcaba los pezones, y me arañaba y creo que también suspiraba de placer.
Después se sentó en la cama entre mis piernas y me lubrico con aceite, metió un dedo en el culo y empezó a masturbarme. Yo intentaba tocarla lo que fuera a veces me dejaba y otras me apartaba la mano. No te corras sin pedirme permiso me ordenó. Yo aguanté lo que pude la pedí permiso, y me corrí.
Última edición por J.David; 20-10-2017 a las 21:11
Razón: Eliminar fecha exacta. Ver Normas.
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