Dado la seriedad de las consecuencias fatales que supondría preñar a una trabajadora del amor, y dada la extrema facilidad con la que parece que esto último podría suceder, creo que lo más sensato y responsable, a la hora de solicitar los servicios de tal trabajadora, sería acudir a la cita concertada con un notario.
Una vez en la habitación, las dos partes contratantes, la puta y el putero, firmarían ante el señor o señora, notario o notaria, un acuerdo por el cual el putero, es decir nosotros, NO queremos hijos. A su vez, la puta firmaría asegurando que igualmente NO quiere hijos, que de ningún modo utilizará nuestro semen y/o flujo seminal para preñarse, que no podrá reclamar ninguna pensión de por vida o hasta que el chaval o chavala se emancipe en caso de que utilice nuestro semen para preñarse. Dejaremos muy claro ante el señor o señora, notario o notaria, que nosotros no hemos sido, que SOLO queremos follar y marcharnos, que bastante jodidos estamos ya con todo lo que nos rodea como para encima ir preñando lumis. Que la idea de echar un polvo con una lumi es precisamente evadirnos de todo lo citado anteriormente, esa es la cuestión.
Un saludo.
P.S. Irse de putas puede empezar a ser bastante caro...
|