has dado en la clave
Gracias, Spunik.
Te deseo una feliz desconexión. Por cierto, aunque no me lo has pedido, un consejo más, o más que un consejo un comentario sobre mi experiencia: no hay nada que caliente menos (o que enfríe más) que los consabidos ejercicios de precalentamiento. Si una mujer me gusta o me pone caliente (las dos cosas pueden ser independientes), en cuanto el torpedo se carga ¡a follar ya! y luego hablamos, comemos, fumamos o bailamos un tango, tanto da, pero después de días pensando en un encuentro, la chispa inicial tiene tanta carga que cualquier demora no hace más que entorpecer el recalentón.
Buena suerte, Spunik desconectado.
No olvides contarlo... pero no se te ocurra pensar en lo que contarás cuando estés en el trance.
|