Antes de que el Sol fuera Sol y los peñascos peñascos... Catulo. Un clásico romano de más de ¡¡¡ 2000 años ¡¡¡ No os asombre su liberrima poesía, tan actual hoy como entonces. Crítico con todo, en especial con sus amigos y conocidos (debían odiarle o amarle sin contemplaciones), era un enamorado del amor y del goce y el placer. Su poesía transpira dolor y amor. Eros y Tanatos, muerte y vida ...
No sé por qué en mí siempre hay una asociación de ideas y cuando leo a Catulo, me alivio en su frescura, y me regodeo en su absoluta libertad, me acuerdo de de Gala y de Laura.
CARMEN XXXII
Te lo ruego, dulce Ipsitila, joya
mía, mi belleza soñada: manda
que acuda a ti a mediodía, y ayúdame
si lo haces: no cierre nadie la
fina hoja de la puerta, ni salgas fuera;
debes quedar en tu casa y tener
nueve polvos continuos listos para
nosotros. Mándalo ya, si has de hacerlo:
aquí yago, boca arriba a la fuerza,
rebosante, atravesando mi palio
y mi túnica, esperando tu auxilio.
Nota. el poema elegido no tiene una doble intención aunque lo parezca. Sólo es uno de los que más me gusta. Como decía G. GarciaMárquez cuando le preguntaron sobre las incongruencias de "Cien años de soledad", el libro ... salió así.
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