Nunca me ha gustado ir a clubs pero tenía un cliente que no sabía cerrar un acuerdo si no te llevaba "de putas" como el decía.
Y método para triunfar era sacar billetes y enseñárselos a la chica a la que el llamaba.
Nunca le falló. Cuando subía con ella me dejaba con disimulo el dinero, la cartera y el reloj por si las moscas como decía.
Siempre me decía que no había hombre feo se su dinero tenía buena cara.
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