Nombre de guerra: Camila
Nacionalidad:Colombiana
Forma de Contacto: Whatsapp
Fecha aproximada: Principios de octubre
Lugar: Piso en el centro de Cuenca, en la calle del autor del Quijote.
Instalaciones: No están mal, habitación de buen tamaño. Baño fuera, en un largo pasillo.
Higiene: Todo parecía limpio, tanto la chica como las instalaciones.
Precio: En principio me dijo 50/100, y cuando se produjo la cita me pidio 60/120. Eso no me gustó, y elegí 30 minutos y aceptó los 50 que me informó por whatsapp
Edad: Dice 25, pero yo diría que ha pasado la treintena
Cara: No es fea, y es la de las fotos, pero deben ser de hace unos años.
Pelo: Rubia
Cuerpo: Pequeña y algunos kilos de más.
Pecho: Grande y algo caído
Culo: Buen culo, tiene donde agarrar
Piercings y tattos: Vi algún tatto en su espalda
Defectos corporales: nada que destacar.
Actitud: Conmigo no fue buena, relojera, charlatana para que pasase el tiempo, no me gustó nada el trato recibido
Conversación: Se pasó buena parte hablando, cosas sin mucho fundamento.
Besos: No, intenté alguna vez y los rechazó.
Fuma: No creo, no había olor a tabaco ni vi ceniceros.
Francés: Si, al natural, poco profundo, no me gustó. Usó mucho las manos
Forniqueo: Un par de posturas, no fue muy activa en ninguna.
Griego: No me va.
Lo mejor: Que solo pague media hora
Lo peor: La poca actitud de ella. Relojera
¿Repetir? No
¿Recomendable? No, hay mejores opciones.
Valoración global de la experiencia: 2/10
Relato: Después de leer algunas buenas opiniones de esta chica, tenía ganas de conocerla. Cuando me enteré que había vuelto a esta cuidad, quede con ella, y no fue ni mucho menos como esperaba.
Lo primero y ya he contado, me dio unos precios por whatsapp y luego quería otros. Se mostró muy relojera, a los pocos minutos de estar en el francés ya me dijo que se pasaba el tiempo, que a follar. Le dije que también quería hacerle cunnilingus. Bajé y a los 30 segundos me volvío a meter prisa. Le dije que había pagado media hora y no habian pasado ni 10 minutos. No deja meter dedos ni pareció disfrutar.
Con esa actitud, lo mejor era terminar cuanto antes y largarse de allí, y así fue, me puso el condon, un poco al misionero, y la puse a cabalgar para terminar dentro de la gomita. Limpieza con toallitas y a vestirme rápido para irme. Me acompañó a la puerta y me dijo que la
próxima vez sería mejor, pero no habrá segunda oportunidad.