Nombre de guerra: Sandra
Nacionalidad: Paraguay
Forma de Contacto:. Teléfono 643 40 69 68
Fecha aproximada: mediados de noviembre
Lugar: El nuevo piso cerca del multicines
Instalaciones: piso viejo pero habitación aceptable
Higiene: buena sin olores extraños, me comentó que estaba recién duchada
Precio: 50/100, yo opté por media hora
Edad: dice 21 y es muy probable aunque ya sabemos que se suelen quitar años, Sandra aparenta los que dice
Cara: normalita, no es fea pero tampoco ganará un concurso. Algo de acné, como comentaba el compañero
Pelo: castaño, algo que me sorprendió, porque en las fotos es rubia, luego me explicó que se le había quemado con el secador y lo tuvo que cortar
Cuerpo: joven, firme, está muy buena
Pecho: pequeño, y bien puesto
Culo: buen culo, como me gusta
Piercings y tattos: no detecté ninguno
Defectos corporales: nada
Actitud: muy buena, quiere complacer
Conversación: muy cambiante, tan pronto te habla de su pelo como cambia a hablar del tiempo,
Besos: a mí si, intensos y con lengua los que quise
Fuma: no note olor a tabaco ni en ella ni en la habitación
Francés: sin y muy bueno, con mucha saliva y hasta la garganta
Forniqueo: como se mueve! Me gustó
Griego: no hablo ese idioma
Lo mejor: sus ganas de agradar
Lo peor: me costó muchas llamadas hasta que me atendió
¿Repetir? Sin duda
¿Recomendable? 100%
Valoración global de la experiencia:.yo personalmente quede encantado de sus servicios
Relato: como ya he dicho, tras muchos intentos, contacté con ella y me recibió en camiseta y pantalón corto, dudé si era ella por el pelo, pero una vez me explicó el tema quedé medio convencido.
No me pidió ducharme, iba recién lavado de casa, y ella supongo que también porque sabía muy bien.
Le pedí un masaje para relajarme un poco y lo hizo muy bien, aunque no creo que haya hecho muchos, me hizo coger confianza.
Se desnudó, me di media vuelta, y se puso a hacerme un oral de los más intensos. Yo también quería probar sus otros labios y al 69 de cabeza. Parece que le gustó, pero ya sabemos que fingir es de primero de prostitución.
Tras un buen rato, me dice que si follamos un poco, pues claro a eso he venido. Primero yo arriba buenas embestidas, combinando con besos, al principio yo era un poco reacio a besarla pero con la excitación me solté u la besé más de la cuenta.
Al rato le pedí que fuese ella la que cabalgar, y vaya botes pega. Ya perdí el control y me vine con esos saltos.
Me ayudó a desenfundar me y a limpiarme y mientras me vestía conversamos sin mucho fundamento.
Al salir pasé al baño a lavarme las manos, beso de despedida y tan contento.
Creo que ha vuelto después de unas semanas ausente, así que a repetir.
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