- Nombre de guerra: Julia Sena
- Nacionalidad: Brasileña
- Forma de contacto: WhatsApp
- Fecha aproximada: Agosto de 2023
- Lugar: Madrid
- Instalaciones: Piso
- Higiene: Muy buena
- Precio: 50 € la media hora
- Edad: Debe estar cerca de los 40 años, por arriba
- Cara: Algo masculina en fotos, pero gana al natural
- Pelo: Medio largo
- Cuerpo: Grandota, pero proporcionada
- Pecho: Grande y muy agradable al tacto y al gusto
- Culo: Muy bueno también
- Piercings y tatuajes: Tiene tatuajes
- Defectos corporales: Ninguno
- Actitud: No me convenció
- Conversación: Prácticamente inexistente
- Besos: No
- Fuma: Diría que no
- Francés: Sí
- Lo mejor: Las tetas, su pollón y el mamadote que me hizo
- Lo peor: Me sigue sin convencer
- ¿Repetir?: Ya no
- ¿Recomendable?: No.
- Valoración global de la experiencia: 3 / 10
Relato: Allá por el año 2020, hice mi primera visita a Julia. Ya escribí una valoración por esta entrada del foro contando mi experiencia. En ella, expliqué que la misma no se correspondía con todo lo contado por aquí, pareciéndome una experiencia aburrida. Aun así, entendí que podía ser algo circunstancial y no cerré la puerta a repetir. Y así ha sido.
La mayor rapidez a la hora de contestar a mis mensajes me hizo pensar que la experiencia sería mucho más satisfactoria que la vez pasada, así que quedé con ella, en esta ocasión, en otra calle de la misma zona. No tuve problema para aparcar porque ha sido en este mismo mes de agosto y por la noche, pero no creo que durante el día sea muy fácil hacerlo.
Llegué a su casa, la cual se encuentra a pie de calle. Una vez dentro, no hubo conversación hasta el final, sólo monosílabos de "sí" o "no". Además, debía estar un poco sorda, porque muchas veces me soltaba un sonoro y masculino "¡¿qué?!", que me cortaba todo el rollo.
En mi caso, si no hay una pequeña mirada picarona por parte de la otra persona, me cuesta un poco lanzarme, pero lo hice, y me senté en la cama para comerle los tetones que tiene para pasar a lamerle su pollón. En esta ocasión, por lo menos, no se quejó y parece que le gustó. Un poco más tarde, le dije que me la chupase, pero puso cara de asco preguntándome si me había lavado, a lo que dije que sí, que me había duchado antes de ir. Cuando me dio el primer lametazo, afirmó con la cabeza. Tras un par de cambios de postura después, le propuse hacer un 69, y se me puso encima, pero me dijo de muy malas ganas que me corriese ya. Me la chupó a mí, me pegó cuatro embestidas para metérmela hasta la garganta y, al rato, me dijo que me pajease. Y ya está.
Al terminar, es cuando se volvió un poco más simpática y hablamos de que antes estaba en otra dirección y de que, cuando la vi por primera vez, se quejaba de lo frías que tenía las manos.
Así que, resumiendo, lo siento mucho por ella, pero no habrá una tercera oportunidad, y eso que me hizo una mamada que la disfruté como un niño, y chupé ese capullo y esas tetas que son para chuparlos todo el día.