Supongo que ya sabéis como va esto. De repente una chica te pone, algo en ella prende en tu interior la mecha del deseo. Y de repente el deseo estalla dentro de ti y te deja ardiendo.
Y eso es lo que me ha pasado a mí con esta chica, cada vez que recordaba sus curvas dentro de mí algo comenzaba a arder. Así pues, estaba yo recientemente mirando anuncios como quien no quiere la cosa cuando ví un nuevo anuncio suyo en el que aparecían unas escandalosas fotografías de la susodicha apenas cubierta por un conjunto de lencería negra con medias de rejilla y ligero, estallé en deseo y al rato había concertado una nueva cita con ella.
Le pedí que, por favor, se pusiera el conjunto de las fotos a lo que ella accedió. Cuando abrió la puerta allí estaba ella, brutalmente sexy con la dichosa lencería. Y no sé qué diablos fue, si es que ella tenía la tarde tan tórrida como el fuego que me recorría, si es que la primera vez la timidez había influido o es que de alguna manera se le contagió mi excitación, que esta vez la experiencia fue muchísimo mejor que la anterior. La noté muchísimo más receptiva y activa, y la cosa transcurrió parecida a mi anterior experiencia, pero con mucha más implicación. Y esta vez sí que tuve el gusto de tenerla cabalgando sobre mí.
En resumen, la segunda vez ha sido muchísimo mejor que la primera, y de hecho cada vez que me pongo a pensar en ello me pongo muy muy bruto y me temo que pronto tendré que volver a repetir.
|