Cita:
Iniciado por danirr
Impresionante el chasco que me he llevado. La llamo esta tarde y me comento que no puede que si me puedo pasar a las 6:15, ok, pues nada, cuando estes en la puerta me yamas y te digo el piso. Asique se presenta el tio puntual a las 6:12 (hora de mi movil) la yamo y me dice que acaba de salir, que como no la habia yamado para concretar( hay que decir que hablamos a las 5:30 y quedamos 45 min. despues, que mas la tengo que yamar), pues habia salido pero que tardaria un momento, que me daba un toque y ya quedabamos. A pesar de que eso no me gusta y me sento fatal, decido esperar 25 min. En vistas de que nada pues me fui y he pasado un rato impresionante con Alicia (C/ Azucena), que sera mejor o peor, pero por lo menos cumple.
Asique nose que os parecera, pero que la gente se desplace para esto pues.......
Tengo que decir que me ha dado un toque a las 19:45, no esta mal!!!!!!!!!
Pues nada, solo decir que ha perdido un cliente y las visitas de otros 8 compañeros que esperaban mi expe para ir.
Yo no quiero condicionar a nadie, pero esto es MUY MUY FEO.
9 clientes menos amiga.
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Hola foreros, hola danirr, tenía prometido contaros mi experiencia con Elena, pero tu mensaje sobre ella me va aservir de anticipo.
El pasado jueves a las 11 de la mañana, víspera de su marcha a Madrid hasta el domingo, me encontraba cerca de su casa y aproveché para llamarla. Me llamó la atención su tono de voz ronco, hasta para dudar que fuera ella, se acavaba de levantar, ¡povriña!, y me pidió una hora para despejarse, arreglarse y desayunar.
Es decir, teníamos concertado a las 12.
Y así, llegada la hora, impaciente y deseoso de lo que me esperaba arriba, llamé al timbre: ¿Elena? - No, Elena no está, ha salido un momento, ven dentro de un cuarto de hora.
No hay mayor problema, y como un clavo, acuciado por su imagen y lo que ella depara, vuelta arepetir la escena: - No, todavía no ha llegado.
En esto llega un revisor del agua que me pregunta si soy vecino del inmueble: - No, lo siento, no le puedo ayudar. Pero cuando sale, después de solicitar su entrada por el portero automático, aprovecho la ocasión para subir.
Llamo a la puerta y no abren, insisto y nada. Llego a pensar que me he equivocado de puerta y llamo a la de enfrente, enseguida caigo del error al oir la voz masculina de una persona mayor : -Espere, ya le abro. (una pausa) ¿Qué desea? -Buenos días, perdone, ¿está Abellán? - ¿Abellán? - Sí, el de la autoescuela (le deja dubitativo y me contesta:) -Debe ser en otra planta.
Una vez agradecida la buena disposición del señor repito la llamada anterior, recostándome en la pared del zaguán para dejarme ver claramente. Veo, después de una larga espera, que el orificio de la mirilla no deja salir la luz, me están observando. De nuevo luz en el pequeño orificio y de nuevo silencio y espera. Y al cabo de un rato la puerta se abre tímidamente, me acerco despacio para no intimidar y vuelvo a preguntar por Elena y a contar que tenía una cita con ella.
Me ha abierto Luna, una chica guapa a la que me presento y alabo sus bonitas formas. Me comenta que Elena se ha a hacer unas compras para la casa, que venga dentro de media hora. Ante tanta demora la inquiero para que me diga la verdad, que no pasa nada si está ocupada, pero que me lo diga. Insiste en que no. Yo sí desisto.
Pero bajando en el ascensor se me ocurre dar un garbeo por los pocos comercios y bares de la zona que permanecen abiertos en estas fechas. Y así lo hago. Es curioso, pero aquí en Ciudad Real, al ser tan pequeña y conocernos todos, me encontré con alguien conocido, una profesora a la que aprecio mucho y tiene un atractivo innegable, por su agradable sonrisa de dientes amplios como la misma y su talle ajustado de una treintañera que se cuida y que enmarca con una falda ajustada a sus caderas donde terminan unas pierna largas preciosas, perdonadme este inciso pero es que esta mujer me pone mucho, incluso su simpatía, como suele ser habitual en mis salidas lascivas.
La operación de rastreo totalmente infructuosa, salvando el encuentro tan agradable, y pasada la media hora, de nuevo ante el timbre. Pero esta vez por fin me confiesa que había tenido una llamada para hacer una salida urgente (con estas palabras. ¡Toma! y yo, nos ha fastidiado, que además son casi las dos menos cuarto y llevo en espera desde las once.)
Bueno, cuando las cosas salen así...
-¡Ah! Llamo a Lorena - y así lo hago. No es mi día, está ocupada, que al menos cuarenta minutos. Así que decido hacer una salida a la calle Azucena. Más espera porque tengo que dar tiempo para el atrezzo. No importa, las fotos de Alicia dan para eso y mucho más, aunque no la conozco y lo primero que pregunté fue si eran reales las fotos, porque esas mismas las he visto para más de una chica. Y efectivamente lo son, pero sólo dan idea de las magníficas proporciones de la portadora pero no el tamaño real que es menudo. No problem, más manejable.
Pasamos al cuarto y practicamente a oscuras con una lamparita de mesita de noche que más parecía una candileja. Así, mientras ella sale un instante, me dispongo a subir las persianas y lleno la habitación, realmente amplia como la cama, de luz de día. Así, muy bien.
¡Puf! Los hados no están conmigo, Alicia vuelve con su tanguita negro hecha un bomboncito y a mí me da un apretón insalvable. - Perdón bonita, ¿el cuarto de baño? (la nature oblige), ocupado, más espera, ésta más acuciante, me voy de verdad, ¡horrible! Libre, la compañera lo vuelve a perfumar sobre los suyos naturales, se agradece el detalle, pero no es el momento. ¡Oh! liberación, rápida y de efecto inmediato.
De vuelta al dormitorio, empiezo a repasar con deleite los encantos de esa personita tan bien provista y proporcionada, le descubro un pecho bien bonito con un pezón ad hoc, pero se mitigan los detalles porque ha vuelto a bajar las persianas. Le hago la observación de que me gusta no sólo tocar sino ver y disfrutar todo aquello que toco. Pretexto: los vecinos. Pase por hoy, que son demasiados, ya, los contratiempos.
Hace un día verdaderamente manchego de agosto, llevo sudando toda la mañana, el pañuelo, cada vez que lo retuerzo, más parece que es ropa que escurro para tender, y no exajero, hace charco. Y aquí viene el remate: -Pon el aire acondicionado -aparato que preside al cabecero de la cama. -No funciona. -¿Cómo? pero con este calor así es imposible. Ya ves como estoy sudando. (No hay respuesta, más bien cara de ésto es lo que hay). - No, perdona, pero yo así no puedo. Lo siento.
Me acompaña hasta la puerta su compañera, Sara, de muy buen ver. Un metro setenta, mujer dotada, aspecto fuerte, proporcionada, no gruesa, que, aveces, se confunde la potencia física con el grosor (sin que desmerezca este último nada en absoluto). Veo al salir otro aparato en el salón que sí funciona, - Pues aquí, sugiero. En un sofá debajo del mismo. - El sofá está roto. (¡Pero bueno! ¿es posible más desdichas juntas?). -Eres muy guapa Sara, ¿trabajas aquí tú tambien? -Sí, aquí estoy para cuando quieras. (Mmmmmmmmm) -Ciao, hasta la
próxima, que tengas un buen día.
Y ahora el corolario: un primo mío me contaba que cuando las cosas empiezan saliendo mal es preferible dar marcha atrás y dejarlo para otro momento porque según él, se perdía tiempo, dinero y categoría. Y no le faltaba razón. Alguna vez he seguido su consejo y ha sido un acierto. El pasado jueves no y marré por todos lados. Aunque esto no termina aquí y el resto del relato os lo cuento en otro momento, pues es una auténtica operación I+D de la que debéis tener conocimiento para provecho y disfrute vuestro, que no todo van a ser penas. Adelanto: Sofía, Puertollano. Un lujo.
Y para el final mi reconvención a danirr: Desde que el mundo es mundo no siempre las cosas salen como las prevemos, infieren muchas circunstancias que no controlamos, fuera de nuestro alcance. Y lo que hace única e inestimable a Elena por su implicación y entrega es su carácter impulsivo que la lleva a darlo todo pero también a cometer errores de los que no se queja y asume. Es una mujer extraordinaria que te da sus encantos sin medir lo que da. Ya sólo eso vale la pena, aparte de su belleza natural.
Me adhiero a lo que te dice Rubenputi, para que reconsideres tu actitud y te prive de una delicia como ella, y a ella de tus comentarios justos en este foro, que tanto bien hacen para las chicas merecedoras de ello.
Y claro, ¿como no hacer aquí una mención a Lorena? Se nos ha ido hasta septiembre, y si hablamos de las dos mujeres de mayor nota y nos vemos privados de una... ¿No será que ya la estás echando en falta? Claro, tú y todos, pero sé condescendiente con la que nos queda. De verdad, con afecto, un saludo y ánimo.