El domigo 2 de enero, me pasé sobre las 21:00 por el Luxor: PARA ECHARSE A LLORAR.
Estaban el camarero, seis clientes y una chica (con pantalones anchos y más tapada que una monja) hablando con uno de ellos.
Imagina que las demás chicas estarían cenando u ocupadas porquer en parking había 7 u 8 coches.
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