Como decía Jack el destripador, vayamos por partes:
Esta señora es conocida en foros de sexo extremo, especialmente en Madrid, que era su lugar de residencia y trabajo, aunque también en Barcelona, donde para habitualmente. Y tenía fama como una de las mujeres más guarras y que ofrecen una mayor paleta de servicios sexuales de sexo duro, además de un amplio abanico de oferta de tipo BDSM duro (tipo agujas, enemas etc...) Yo creo que podrás encontrar información sobre ella si buscas con un poco de intención por María Hortaleza 8, o María Tres Cruces.
Aunque se hace constar que no es precisamente una belleza, y su físico no es de los que levantan pasiones precisamente, tiene una reputación ganada a lo largo de los años como una de las tías más extremas y viciosas de la capital, especialmente en lo relativo al tema de sumisión.
Naturalmente, con un curriculum como el suyo, en una anterior visita que hizo a esta ciudad, concerté una cita con ella, que fue uno de los mayores fiascos de mi historial, y una completa decepción.
Atendía (cuando yo la visite) en un microapartamento de la Calle Brasil, con una habitación tan aprovechada que apenas te podías mover.
Físico: No te esperes algo ni remotamente parecido a las fotos que aparecen en , y que deben tener más de 10 años. Mujer que supera sobradamente los 50, grandes tetas caídas, mollas y celulitis por doquier.
A pesar de todo, y engañado por su buena reputación, contrato un servicio de sumisión dura por 150 lereles.
Y aquí viene la gran decepción. Empezamos y pretendo ponerle unas pinzas en los pezones. Me dice que nanay, que esas pinzas hacen marcas, y que si quiero un servicio de ese tipo es otro precio más caro. Me parece un mal detalle, pero pliego velas y paso de las pinzas. Le digo que se ponga a cuatro patas y empiece a comérmela en esa posición, mientras le pego unos azotes. Lo hace sin ninguna gracia, nula profundidad, y para colmo mordiéndome la polla hasta el punto de que tuve que avisarla de que tuviera más cuidado.
La cosa va de mal en peor, y no han pasado cinco minutos cuando yo ya estoy más que arrepentido de haber entrado al trapo. Seguimos con la mamada/comida (lo digo porque nunca me han mordido tanto la salchicha en tan poco tiempo), cuando se me ocurre pegarle un bofetón. No se vayan a creer que le dí un hostión de volverle la cara del revés, no señor, un bofetón light, metido en el juego dominante-sumisa. La tipa empieza a montarme una escena, gritándome que el código de sumisión prohíbe que le toquen la cara. En aquel mismo instante decido que ya he tenido bastante de esta fulana (no creo que lleváramos ni 10 minutos) y le digo que me largo y que le daré 50 euros por las molestias, pero quiero que me devuelva el resto del dinero. Lo hace, aunque la tensión entre nosotros se corta con cuchillo. Me largo del antro pitando, y todavía atónito de como esta mujer puede tener la fama que tiene dando un servicio como el que me ha dado a mi.
La conclusión que saqué es que era una espabilada que se dedicaba a hacer tournee por provincias, intentando desplumar incautos, aprovechándose de la escasisima oferta que existe de este tipo de servicios.
Para mi, físico desastroso y pésima implicación. En absoluto recomendable.
De todos modos no deja de ser sorprendente el contraste que existe entre la pésima experiencia que yo tuve, y la buena reputación que tiene esta mujer en otros foros. A lo mejor tuvo un mal día, o es que no congeniamos y no encontramos ningún tipo de química o afinidad. Pero personalmente yo me quedé con la sensación de que puedes encontrar mejores opciones por bastante menos precio.
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