Me apetecía una asiática. Y es el único piso de asiáticas de Vigo. Llamo, veo que el español muy básico. Así que le escribo en inglés. Escribo bien todo lo que quiero, aunque parece que no le pasó la información a las chicas, aunque lo pedí expresamente.
El portal de un piso de muchas plantas situado junto a un bar. Llamo al timbre y no me cogen, pero justo lo abrió una señora. El piso está situado junto a un fisioterapeuta, curiosamente. Es un piso normal, con unas bolsas de basura por dentro. La habitación tiene una luz sola bombilla roja que no ilumina demasiado. Suelo de madera algo resbaladizo cuando estaba sudando. La primera señora asiática que me abrió debía tener más de cuarenta. Aparece después de un rato en ropa interior. Pregunto por la otra, y me dice que está llamando por teléfono. Pregunto por ella y aparece en chandal. La elijo a ella, y rapidamente me dice que la otra es muy buena. Vamos, interés cero. Había pensado en una hora y visto el percal, cojo media hora, ya que estoy ahí. Me lleva al baño con un bidé, donde me anima un par de veces a hacer un trío.
No me interesa. Volvemos y finalmente al lío. Hablamos en inglés porque lo prefiere. Pero tampoco controla mucho. Primero me pongo al 69, aunque no me gustan nada los coños sin depilar. Luego francés sin condon. Bien. Cumple. Aunque no demasiado. Algún pico. No le interesa más. Folleteo. Varias posturas que quería hacer. Lo bueno es que es pequeña, y la levanto sin problema. Lo que tienen las asiáticas es que son muy sumisas y puedes hacer lo que quieras. Preguntando siempre, ojo. Hay que saber respetar siempre. Poco a poco se va poniendo más a tono. Después de varias posturas, misionero. Le doy toma que te pego todo el rato, sudando litros. Me corro. El tiempo ya había pasado más o menos. Así que me acompaña a la ducha. Me ayuda a secarme. Piquito y a casa.