Sí, sobre todo cuando era más joven. En algún cine que otro, piscina o playa. La primera vez me incomodé, incluso me sentí ofendido: tonto de mí. Acababa de cumplir 17 años. Luego, la cosa no supuso mayor problema cuando fui madurando.
No me molesta el mundo gay, con o sin pluma; aunque tampoco simpatizo con los ademanes exagerados y los comentarios que buscan la provocación.
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