En mi caso la respuesta es no, nunca. Entre otras cosas porque no quiero fidelizar a un cliente con el que yo no esté cómoda. Si yo no estoy a gusto porque hiciera algo que no me gusta, es algo que transmito a la otra persona, con lo cual no es bueno para ninguno de los dos y no me merece la pena fidelizar a ese clliente.
Ya me pasó una vez, que estando con un cliente nuevo me tocó pelear un poco, varias veces, porque hacía oido sordos a algo a lo que me negué. Fue la primera y la última vez que he quedado con él, y eso que a insistido en venir más veces.
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