Me ha pasado varias veces que te encuentras con una tía por la calle con claros signos de ser lumi pero no la encuentras en los anuncios. Muchas veces he fantaseado con preguntarle a la señorita en cuestión si ejerce, pero claro, la respuesta que te puedes llevar puede llegar a ser buena.
¿Vosotros qué haríais en esa tesitura? ¿Alguna vez os habéis aventurado a hacer algo así? Y, si la respuesta es afirmativa, ¿qué estrategias utilizáis?
Última edición por Euskadio; 25-06-2022 a las 00:12
Me ha pasado varias veces que te encuentras con una tía por la calle con claros signos de ser lumi pero no la encuentras en los anuncios. Muchas veces he fantaseado con preguntarle a la señorita en cuestión si ejerce, pero claro, la respuesta que te puedes llevar puede llegar a ser buena.
¿Vosotros qué haríais en esa tesitura? ¿Alguna vez os habéis aventurado a hacer algo así? Y, si la respuesta es afirmativa, ¿qué estrategias utilizáis?
a ver, un poquito de por favor, menos sangre en el pene y más en el cerebro, por que si no, lo mismo tu siguiente pregunta será: "hay una chica que no sé si es la típica chica de veinte años que parece de quince o es que tiene de verdad quince, ¿le preguntarías si es una lumi?"
El castellano es un idioma que presenta dos verbos muy próximos con significados muy diferentes: el ser y el estar. No aparecen en otras lenguas. Ambos verbos reflejan con mucha claridad la enorme diferencia de pensamiento entre los puteros y las putas.
Para cualquier hombre, los puteros incluidos, una mujer que practica sexo por dinero ES una puta, y siempre lo será.
La mujer que se prostituye no se considera a sí misma como una puta. Como mucho te dirá que ESTA haciendo de puta. Son las circunstancias las que le han movido a ejercer momentáneamente esa profesión. Estas circunstancias pueden ser económicas, pero también curiosidad, voluntad de experimentar o autoafirmarse. Por despecho ante un ambiente familiar opresivo o por cualquier otra cosa. La razón más profunda de porqué lo hacen es PORQUE PUEDEN. Nosotros no podemos, y bien que nos jode.
Ellas no se consideran putas porque lo hacen en secreto, para cuando quieran volver a su vida anterior, ni se acordarán de esta etapa ni quieren acordarse.
Hay muchas diferencias entre un hombre y una mujer. Ellas no necesitan el sexo como nosotros. Tienen el sexo como una herramienta para conseguir otras cosas. Cosas importantísimas como tener a un hombre como esclavo, a su servicio todo a lo largo de la vida.
Hay otra cosa en la que nos diferenciamos. Nosotros, cuando vamos de putas, la mayor parte de las veces, en especial cuando nos complacen, no las olvidamos. Yo creo que todos los puteros recordamos muy nítidamente la mayoría de las putas con las que hemos estado, y ellas, sin embargo, no se acuerdan. Pasan página. No quieren acordarse y no se acuerdan. La naturaleza les protege.
Ellas son, de alguna forma, grosso modo, sin faltar, las parásitas y nosotros los huéspedes, en esta relación simbiótica que es el matrimonio. No me mal interpretéis. No quiero despreciarlas. Su papel no es en absoluto un cuento de hadas. Es un papel muy difícil e ingrato.
Nuestra generación, me refiero a los que peinamos canas, ha asistido a un cambio generacional del enfoque del sexo sin precedentes con cualquier otra época. Se ha generalizado el conocimiento del sistema reproductivo humano, y se han desarrollado los métodos anticonceptivos. El analfabetismo ha desaparecido a nivel mundial. Cualquier persona lleva en el bolsillo un ordenador potentísimo en forma de smart phone que le conecta instantáneamente y donde quiera que se encuentre a toda la información y el conocimiento mundial. Pero nosotros, en especial los puteros, seguimos anclados en nuestras antiguos dogmas: una mujer que se ha prostituido ES una puta, no ESTÁ haciendo de puta. Semel heres, sempel heres que decían los romanos.
Ellas están tan desorientadas como nosotros en estos tiempos de tribulación. La prostitución ocasional es una forma de ganar experiencia, de acceder al conocimiento, en esa búsqueda que tiene la hembra de encontrar una pareja que le ayude a sobrellevar este valle de lágrimas. Nosotros, por nuestra parte cada vez somos más hábiles para huir del compromiso y somos más difíciles de atrapar. (Bueno tampoco esto nos hace más felices).
Cada vez habrá más civiles que "prueben" el "lado obscuro". Nosotros si pudiéramos, también lo haríamos, siempre de una forma secreta y ocasional.
Creo que tenemos que ser más comprensivos con nuestras compañeras de destierro en este planeta sin sentido, y no descargar nuestras frustraciones con ellas, tratando de imponer etiquetas cuando no "marcar al hierro" a las que hemos pillado en un renuncio o revelado su secreto.
Todas lo han hecho, de una forma u otra, por dinero, sin dinero, por probar suerte, por experimentar. Nosotros buscamos el sexo por instinto, por una necesidad imperiosa a la que no sabemos resistirnos. Ellas no tienen esa desgracia y pueden buscar otras ventajas en sexo. El dinero es la más burda. Todas lo hacen por algo.
Bueno, perdonad el tostón. Toda mi vida he tratado de entender a las mujeres, su comportamiento y las únicas conclusiones claras que he sacado son las anteriores: que las mujeres son diferentes a los hombres, que no sufren ese instinto por el sexo, que no se acuerdan de nosotros cuando nos las hemos follado, y que como seres humanos son tan interesadas como el que más, y que como pueden lo hacen.
Los tiempos han cambiado mucho. Aquí os acompaño el enlace a un artículo reciente que resume, a mi gusto muy acertadamente, las relaciones heterosexuales en la actualidad. No por precio, solo por interés, y cómo éste va cambiando. "El contrato sexual está roto" por Antonio Martinez Belchi, en El Manifiesto.
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Este hilo me parece muy interesante. Los dos cortometrajes que han incluido me parecen entrañables, pero no busquemos marcarlas al fuego: todo ser humano hace algo por algo. Algunas mujeres cobran por follar, pero siempre en secreto y cuando se van no dejan ni rastro. Por ello, como dejó escrito Hemingway "Nunca preguntes por quién doblan las campanas, doblan por tí".
Me ha pasado varias veces que te encuentras con una tía por la calle con claros signos de ser lumi pero no la encuentras en los anuncios. Muchas veces he fantaseado con preguntarle a la señorita en cuestión si ejerce, pero claro, la respuesta que te puedes llevar puede llegar a ser buena.
¿Vosotros qué haríais en esa tesitura? ¿Alguna vez os habéis aventurado a hacer algo así? Y, si la respuesta es afirmativa, ¿qué estrategias utilizáis?
Creo que los que estamos familiarizados con las putas, tendemos a "verlas" o imaginarlas por todas partes. Es dificilísimo identificar, ya que ni ellas ni nosotros queremos en general que nadie de nuestro entorno sepa una palabra sobre nuestras incursiones en esta actividad.
Las putas es raro que puedan distinguirse de las no putas cuando te cruzas con ellas por la calle porque van vestidas y maquilladas igual que cualquier mujer. La cosa solo cambia en el lugar de trabajo. Es casi como las actrices de cine o teatro. Esto me consta. Por ejemplo, una vez quedé con una, muy bien valorada en este foro, y al acercarme a su portal me encontré a la chica que venía con bolsas de la compra, con ropa de calle y aspecto completamente normales.
Por supuesto estoy hablando de aquellas que lo hacen por propia voluntad. Lo de las que tienen chulo, etc, es otra cosa en la que no quiero entrar, intolerable, pero con la que los ignorantes de este mundo tienden a identificar a todas. Se lee cada cosa en los periódicos sobre la prostitución que dan ganas de alzar la voz.