No sé si es que tengo una mentalidad muy distinta a una gran parte de los hombres que se emparejan, pero no puedo entender como aguantan a la mayoría de las mujeres con las que están.
Tías que merezcan la pena las hay como las “Meigas”, pero son las menos. Y que se cumpla además que este buena, tenga un buen trabajo, sea buena gente y no sea una pirada, el porcentaje es ínfimo. No me cuadra con la cantidad de parejas que hay.
Hay una película algo antigua (1987) en la que sale Melanie Griffith, se llama Cherry 2000, trata de un futuro, en el que existen los robots de compañía a semejanza de los humanos, y uno de los protagonistas tiene como acompañante un pibón rubio que echa para atrás.

Sinceramente alguien se cree que si existiese esta posibilidad los tíos se emparejarían, se casarían, formarían una familia. Serían los menos.
Con lo que plantea esta película tienes una magnífica compañera a tu disposición todo el tiempo, hace lo que la pides, no te da el coñazo, además es inteligente, vamos se puede conversar con ella, sexo todo el que quieras y sin excusas ni contraprestaciones varias.
Además algo muy importante ofrece compañía, porque más de un amigo (por no decir la mayoría), me ha confesado que sigue con su pareja por el miedo a la soledad, a no encontrar otra pareja, a la inercia de la relación.
Es más cómodo seguir juntos que liarse con la separación, tema vivienda compartida, niños (en muchos casos), nivel de vida/económico con dos sueldos que se vería muy resentido sobretodo para el hombre.
Al final de la película el tío moñas no sigue con el robot-acompañante y se va con una humana. A ver lo que durarían. En la sociedad en la vivimos es un final, más comercial, a las tías las encanta.
A mi me pareció una aberración.
Nunca he follado gratis.