Ayer estuve en un club de alterne, cerca de mi casa. Me salió al encuentro la chica con la que llevo ya tres polvos en este lugar. No me atrevo a decirle: ah, no, hoy me voy a ir con otra, niña. En mi caso no es una cuestión de fidelidad, sino de cierta vergüenza o apuro. Es un compromiso que veo con cierto malestar, por lo que termino evitando el sitio, aunque me gusta. Naturalmente volví a contratar sus servicios, y la princesa se lo monta de maravilla conmigo, todo hay que decirlo. Pero, ay, ay, que no me atrevo a probar con otras en el mismo local donde está ella. En fin.
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