El día que las mujeres se den cuenta de que un hombre puede estar enamorado y follarse a 7 tías en una semana, que puede echar de menos a su mujer al salir de un piso y que el amor y el sexo son cosas distintas.
El día que los hombres entendamos que las mujeres no son una propiedad, que da igual a cuántos hombres se ha tirado y cuántas pollas se haya comido, que podamos disfrutar de una mujer sin echarle en cara lo que ha hecho o hará.
Ese día seremos todos más felices y no tendremos que cambiar la percepción de nadie.
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