Mi última no-experiencia
Fue hace unas semanas. Como muchas mañanas, tenía el calentón subido. Llamé a una lumi que, aunque no había probado, hacía tiempo que quería catar por sus fotos y buenos comentarios. Quedamos en 30 min.; ella tenía que prepararse, yo iba a ser el primero del día. Me presento a la hora acordada y nada más abrir la puerta comienzo a arrepentirme, a adelantar el malestar postcoital al momento antes del polvo. He de decir que esa sensación la he sentido a menudo antes de follar, pero en esos momentos la excitación suele imponerse y solo es al terminar cuando aparecen completamente el vacío y los remordimientos. La verdad es que también su aspecto me ayudó a echarme atrás; no era fea, no estaba mal, se correspondía con las fotos... pero, como suele ocurrir, en carne y hueso decepcionaba (unas lo hacen un poco y otras bastante) en comparación con las fotografías; y yo me había imaginado a mí mismo tirándome a una modelo de las que ni ves por la calle. Me pregunta lo típico, que cuánto tiempo iba a quedarme o que qué me parecía, no lo recuerdo. En ese momento es cuando le digo, muy educadamente, que lo sentía mucho, pero que me había arrepentido y no me iba a quedar. Por suerte, ella no se lo toma demasiado mal: me abre la puerta indicándome la salida y nada más. Me disculpo de nuevo y me marcho.
Pasé el resto del día felicitándome. Cierto que no hice ningún favor a la lumi, pero creo adivinar, por la hora, que tampoco le supuso ningún contratiempo; en cambio, a mí sí que me hice un gran favor. Quien tenga mis mismas contradicciones lo comprenderá.
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