Ya lo dije, ellas para ese fin usan esponjitas, si no, tampones o servilletas húmedas y para más discreción preservativos rojos con con sabor a fresa.
En un ocasión una amiga lumi me comentó una anécdota:
"Un día, un cliente, mientras me comía el coño sin parar, a veces levantaba la cabeza y me miraba fijamente. En una de esas ocsiones y al verle su cara y sobre todo su boca, ¡Dios mío! Tuve que recurrir urgentemente a las toallitas húmedas y limpiarle". ¡Me vino la regla!
¡Perecía Homer Simpson!