El día que cumplí dieciocho años, un compañero de trabajo, muy putero él, me invitó a unas copas en la C/ Ballesta. Entramos en varios garitos, y en uno de ellos, este tío hizo migas con una de las lumis. Al ver el percal, yo dije de marcharme y dejarlos solos, pero la lumi me propuso hacer un trío. Le dije que no, porque además no tenía dinero, y me dijo que no importaba, que le regalara la cazadora vaquera que llevaba como pago.
Le dije que no, la chupa me la había regalado mi madre el día anterior.
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