En este mundillo he conocido a algunas mujeres realmente buenas, y creo poder decir que nos hemos llegado a conocer bastante bien. Son la excepción que confirma la regla, ya que soy más bien antipático, reservado, y tengo muy claro que este desahogo es para lo que es. Pero con algunas chicas he llegado a grados de complicidad tales como comer con ellas, ver una película juntos, ayudarnos con los estudios, y muchas cosas así, entre ellas pasar alguna noche también juntos, siempre enmarcado en un contexto de amistad (con cierto grado de follamiguismo) sin componente romántico.
Lo que sí me ha ocurrido con más asiduidad es echarnos una cabezada (de 10 minutillos o cosa así) después de un polvazo, cuando el bienestar y la relajación son tan intensos que se te cierran los ojos.
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