Para mi, antes de internet, antes del €, antes de la telefonía móvil, fue el vis a vis.
Las callejeras que decimos hoy. Entonces eran las chicas de las calles de putas de distintas ciudades. Lupanares encuadrados en el centro de ciudades que llevaban allí casi desde la edad media. Barrio CHino, el Raval, calle del caballo, calle Desengaño, de las doncellas, carrer del Carme, y Viana etc.
Las veías, apoyadas en sus esquinas, reinas de su farola.
Te entraban. Te provocaban. Se ofrecían, mil pesetas, y quinientas la cama.
Subías con ellas, y una veces mal y otras mejor.
Luego aparecieron los clubs de carretera.
No había farolas y hacía menos frio.
Cara a cara, las tanteabas, subías con ellas, y una veces mal y otras mejor.
Luego apareció internet en todo su esplendor.
Y todo cambió.
Una veces para bien, otras para peor.
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