Noche enteras con una puta a la que conozco hace 14 años. Iba a buscarla a las ocho y media de la noche, la acompañaba a su casa y, mientras se cambiaba y arreglaba, yo esperaba en una cafeteria cercana. Nos íbamos a cenar y, a continuación, a un apartamento hasta la mañana siguiente a las ocho. Jamás me ha faltado siquiera un kleenex de la cartera.
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