Efectivamente la crisis ha hecho que la mayoría de las empresas reduzcan o como poco congelen precios pero siempre ha existido un mercado de lujo, de alta gama. Bajo este prisma uno podría preguntarse, por qué no bajan de precio los Ferrari o los Porsche, sencillamente no bajan porque se trata de bienes de lujo escasos. Desgraciadamente en las situaciones de crisis, como en casi todas, las grandes fortunas suelen ser las últimas en resentirse y en esto del puterío no va a ser distinto.
Una puta de lujo te va a recibir en un apartamento ubicado en una zona residencial, muy bien decorado y amueblado, con cuarto de baño y cama confortables por el cuál ella pagará un alquiler por encima de la media. Además seguro que te invita a una copa de un buen cava o champagne cuya botella le cueste alrededor de 30 o 50 euros. Si a esto le sumas los perfumes de marca, los jabones y demás utensilios de ducha que también usas tú, verás que la cosa se va poniendo en un pico.
Además las putas de lujo no suelen mirar el reloj, es decir contratas una hora y ellas se dan un margen de dos horas entre cliente y cliente aunque puede que seas la única cita del día.
La verdadera puta de lujo te hará sentir que tu dinero empleado en ella ha valido la pena, como conducir un Rolls, un Bentley, un Ferrari....etc. y porsupuesto, los que se pueden permitir tales coches pueden permitirse tales putas.
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