Pues no sé si es por tanto tocarnos los cojones e insultarnos, llamándonos violadores por la simple compra de unos servicios sexuales propuestos libremente por una o dos prostitutas, que últimamente me dan un morbo de la ostia y me tiraría a 3 de las 4.
Debe de ser lo de los polos que se atraen odio versus deseo.
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